Al principio repercutió en las negociaciones del Anexo C de Itaipú, ahora afecta al plan del gasoducto por el Chaco. Hace un mes “duerme” en Brasilia el acuerdo de entendimiento para echar a rodar uno de los planes más ambiciosos del gobierno de Santiago Peña.
El gobierno paraguayo ha logrado instalar una comisión técnica mixta con Argentina para estudiar la factibilidad, los montos y los modos para que el gasoducto entre Vaca Muerta, Argentina, y Mato Grosso, Brasil, pase por el Chaco paraguayo. El gobierno, al decir del viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, ya tiene un plan y un proyecto específicos.
Propone utilizar el corredor de la ruta bioceánica, que ya es una franja de dominio, para que el gas de Vaca Muerta pase por el Chaco Paraguayo.
Qué se logra con eso. Primero gas, luego cánones por translado. Y, en última instancia, la posibilidad de producir energía térmica.
Parece un negocio muy rentable, a juzgar por el plan expuesto por el Viceministerio de Minas y Energía.
En ese proceso ha logrado dos acuerdos de entendmiento, uno con el Estado de Matto Grosso, interesado en el gas argentino, y otro ya con el gobierno dirigido hoy por Javier Milei.
Hace poco tiempo, el gobierno anunció como un avance significativo la constitución de la mencionada comisión técnica mixta.
Pero con Brasil la cosa se ha vuelto un poco más compleja.
“Técnicamente venimos conversando. Sí, hay una demora de la firma del memorándum que podría deberse al inconveniente diplomático, pero eso no está de manifiesto. Pero sí está en Brasilia hace un mes atrás y hay entendimiento técnico. Estamos viendo los tiempos a nivel de Cancillería para que eso pueda ser realidad también”, nos comenta el viceministro Mauricio Bejarano.
El inconveniente diplomático al que se refiere tiene un eslabón público, el congelamiento de las negociaciones del Anexo C de Itaipú decidido por el gobierno paraguayo cuando se supo que durante el gobierno de Jair Bolsononaro se estuvo espiando a las autoridades paraguayas, entre ellas al presidente de la República de entonces, Mario Abdo Benítez.
La cancillería brasileña ha asumido que esto ocurrió, pero que todo se realizó durante el gobierno de Bolsonaro, procesado hoy por un presunto plan de golpe de Estado.
El teléfono está cortado. De ahí en más nada se supo. Al parecer, el gobierno espera una comunicación oficial, o por lo menos eso es lo que se supone a partir de aquella resolución, y al parecer para Brasil el hecho de que la Cancillería haya aclarado que no fue durante gobierno actual, el presidido por Inacio Lula Da Silva, ya basta.
Pero en medio de esas cuestiones, hubo algo más. Paraguay tuvo que “renunciar” a la candidatura por la secretaría general de la OEA porque Brasil, principalmente, le bajó el pulgar al candidato, en este caso el titular de Relaciones de Paraguay, Rubén Ramírez Lezcano.
Se daba esto en el marco también de un reposicionamiento de los gobiernos de América Latina, primero por las masivas deportaciones de migrantes desde Estados Unidos y luego con la imposición de aranceles por parte del gobierno de Donald Trump a todo el mundo. Una imposición que actualmente, en el caso de Brasil, viene envuelta con una condición: que se lo libere a Jair Bolsonaro del proceso por intento de golpe de Estado.
En tiempos en que varios países asumían posiciciones de resistencia frente a las políticas norteamericanas, en el Sur de América, el presidente Santiago Peña y el argentino Javier Milei, se mantienen firmes en favor del gobierno norteamericano. El gobierno paraguayo incluso se negó a votar por el cese de fuego en Gaza, como parte de ese alineamiento irrestricto.
En esencia, el congelamiento retrasó las negociaciones ya no solo por el Anexo C de Itaipú si no de otros empredimientos posibles, en este caso puntual, y tal vez el más ambicioso plan de este gobierno: el gasoducto.
Al tener franja de dominio, el trazado para el gasoducto, de acuerdo al gobierno paraguayo, es el mejor para que el gas de Argentina llegue a Brasil. “Sin grandes costos sociales ni medioambientales” , nos ha comentado Bejarano.
De acuerdo con Bejarano, el gobierno paraguayo ha detectado muchísimo interés de empresas multinacionales en el empredimiento, teniendo en cuenta su alta rentabilidad por el cobro de traslado del gas.
En los estudios realizados, la inversión necesaria asciende a unos USD 2.000 millones. Y en la tercera etapa, una planta térmica, para producción de energía eléctrica. Esto, a decir de Bejarano, costaría USD 1.000.000. Pero esto es en un tercer momento.
Por ahora, hay una comisión técnica entre Paraguay y Argentina que estudia el caso.
El Grupo de Trabajo estará liderado por el Ing. Federico Veller, subsecretario de Combustibles Líquidos del Ministerio de Economía de Argentina, y por el Ing. Julio Albertini, director de Hidrocarburos del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones de Paraguay.
Las reuniones se realizarán de forma virtual, con fechas y agendas previamente consensuadas, concluyendo cada sesión con un acta conjunta.
“El grupo podrá analizar otros yacimientos o reservas gasíferas que puedan integrarse al corredor energético regional”, ha anunciado el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, a cargo de Claudia Centurión.