Están en marcha 280 proyectos de investigación científica y 272 becas de maestrías y doctorados. En esta entrevista con El Prisma, el doctor Benjamín Barán, presidente del CONACYT, detalla los esfuerzos institucionales para consolidar una gobernanza prospectiva y asegurar el financiamiento a largo plazo de la ciencia en Paraguay.
Nuestro entrevistado, Benjamín Barán Cegla, ocupa la presidencia del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) desde noviembre de 2023, cuando fue nombrado por el presidente Santiago Peña en el cargo.
Barán Cegla es doctor en Ciencias, Ingeniería de Sistemas y Computación por la Universidad Federal de Río de Janeiro, master en ingeniería eléctrica por el Northeastern University en Boston de Estados Unidos e ingeniero electrónico por la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
En esta interesante conversación que mantuvo con El Prisma, el titular de CONACYT destaca que, desde la presidencia de esta institución, “se viene impulsando un esfuerzo concreto por consolidar la gobernanza”, y que se ha actualizado recientemente su Plan Estratégico Institucional (PEI) 2026-2030, que propone una nueva visión estratégica.
Barán también resalta se encuentran trabajando con el Poder Ejecutivo para prever el financiamiento de CONACYT en los siguientes años. “La asignación de recursos puede provenir de diversas fuentes: recursos del tesoro, cooperaciones nacionales o internacionales, préstamos de organismos internacionales”, SEÑALA.
“La gobernanza que estamos consolidando ya no es solo normativa, es prospectiva, preventiva y basada en evidencia”, asegura en otro pasaje de sus respuestas.
“Desde el CONACYT, cada inversión en un proyecto representa una oportunidad única de dar respuestas, resolver problemas y avanzar. Apoyar la investigación no solo incrementa el conocimiento, sino que impulsa nuestro desarrollo socioeconómico, fomenta la formación de talento joven y fortalece la posición de Paraguay en la comunidad científica global…”, subraya.
Además, nuestro entrevistado recuerda que están buscando “lograr mayor dinamismo y transparencia, reduciendo los tiempos de espera para los resultados”, de los procesos administrativos para la adjudicación de becas y fondos de investigación, que suelen ser lentos.
Abajo te ofrecemos la entrevista completa:
-Desde que es presidente de CONACYT, se observa un esfuerzo por consolidar la gobernanza de la institución. En este sentido, ¿qué líneas de acción del Plan Estratégico Institucional 2026/2030 están priorizando en este momento?
Desde la Presidencia del CONACYT se viene impulsando un esfuerzo concreto por consolidar la gobernanza, y del hecho ha actualizado recientemente su Plan Estratégico Institucional (PEI) 2026-2030.
El PEI propone una nueva visión estratégica construida participativamente en seis (06) etapas. A la fecha, estamos priorizando con fuerza el Objetivo Estratégico N°3 del PEI [1]– Fortalecimiento de la gestión y gobernanza institucional; en particular, la Acción Estratégica 3.1 – Gobernanza de CONACYT: fortalecer los mecanismos de gobernanza interna y externa, el control interno preventivo, el monitoreo y evaluación, la cooperación nacional e internacional, la ciberseguridad y la comunicación institucional para asegurar una gestión transparente, eficiente y orientada a resultados.
En este marco se inscriben dos líneas que estamos estimulando:
En resumen: la gobernanza que estamos consolidando ya no es solo normativa, es prospectiva, preventiva y basada en evidencia.
-¿Cómo proyectan dar continuidad a los fondos de largo plazo tras el cierre de fases en programas como PROCIENCIA y PROINNOVA?
Nos encontramos trabajando con el Poder Ejecutivo para prever el financiamiento en los siguientes años. La asignación de recursos puede provenir de diversas fuentes: recursos del tesoro, cooperaciones nacionales o internacionales, préstamos de organismos internacionales, entre otros.
El anteproyecto de presupuesto para 2027 enviado por el Poder Ejecutivo al congreso ya contempla un incremento en los fondos destinados al CONACYT de forma a ir cubriendo los niveles de inversión hoy existentes. De ser aprobado, esto nos permitirá definir alternativas concretas.
Cabe mencionar también que continúa el proceso de obtención de un préstamo BID similar al que tuvimos con el exitoso proyecto PROINNOVA, ya concluido, de forma a financiar el proyecto que denominamos PROINNOVA 2.
-Los procesos administrativos para la adjudicación de becas y fondos de investigación suelen ser lentos ¿Cómo se podría optimizar este proceso?
Desde el CONACYT, cada inversión en un proyecto representa una oportunidad única de dar respuestas, resolver problemas y avanzar. Apoyar la investigación no solo incrementa el conocimiento, sino que impulsa nuestro desarrollo socioeconómico, fomenta la formación de talento joven y fortalece la posición de Paraguay en la comunidad científica global. Por eso, en cada convocatoria analizamos áreas de mejora que luego trasladamos a ajustes concretos en las guías de bases y condiciones (GBC), así como a nuestros sistemas informáticos. Buscamos lograr mayor dinamismo y transparencia, reduciendo los tiempos de espera para los resultados.
Como un segundo paso ya previsto para las próximas convocatorias, esperamos priorizar misiones y retos cofinanciados alineados con la Agenda de la Ciencia, Tecnología e Innovación del Paraguay, diseñada de manera participativa con todos los actores del sistema (investigadores, universidades, centros de investigación y los miembros del Consejo del CONACYT).
En cuanto a los fondos y las becas, hay un aspecto clave que debemos destacar: la evaluación de pares. Cada propuesta de investigación debe ser revisada por expertos especializados en esa misma línea temática, muchas veces internacionales.
En el caso de las becas, primero realizamos la postulación de los programas de posgrado nacionales y evaluamos su calidad, ya sea para nuevas propuestas o para la continuidad de ediciones anteriores (en este caso ya deben contar con la debida acreditación por parte de la Agencia Nacional de Acreditación – ANEAES o encontrarse en proceso).
La evaluación de cada propuesta de investigación es realizada por dos pares internacionales e inclusive un tercero en caso de diferencias superiores al 20%.
Estos procesos requieren un tiempo estimado de 4 a 6 meses, debido al alto volumen de postulaciones que recibimos (por ejemplo, en la última convocatoria de proyectos nos llegaron más de 500 propuestas). No olvidemos que manejamos fondos públicos y estamos sujetos a estrictas normativas nacionales de rendición de cuentas y transparencia.
A la fecha, tenemos en marcha 280 proyectos de iniciación científica, ciencias básicas y aplicadas, así como 272 becas distribuidas en programas de maestrías y doctorados académicos que se desarrollan en todo el Paraguay.
-¿Cómo están encarando el desafío de lograr que las investigaciones en las universidades impacten directamente en el sector productivo y laboral del país?
En este punto, quiero destacar dos tipos de convocatorias para proyectos de investigación:
Estos proyectos ya se encuentran en ejecución, alineados con la Agenda de CTI, y fueron seleccionados precisamente para responder a este desafío. Es un camino que se inició durante el año 2025 y disponen de un plazo de 4 años para lograr sus metas.
Para responder de manera directa a la consulta, el CONACYT se enfocó inicialmente en la generación de capacidades científicas nacionales, para luego ir ampliando su alcance. Sin embargo, al mirar los indicadores del país en cuanto a inversión en I+D, número de investigadores, cantidad de doctores y publicaciones, se evidencia la necesidad de seguir recorriendo este camino.
Por otro lado, para vincular al investigador y el conocimiento generado con el sector productivo, contamos con convocatorias específicas dentro del ámbito de la innovación. Precisamente, estamos a la espera de que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) apruebe la segunda etapa del Programa de Innovación en Empresas Paraguayas (PROINNOVA II), mientras seguimos fortaleciendo los esfuerzos de transferencia tecnológica.
El gran desafío de fondo es lograr que el investigador entienda las urgencias del mercado y que el empresario valore el conocimiento como la inversión más rentable a largo plazo.
-¿Qué observaciones tiene respecto de la producción de conocimiento científico en el país en los últimos 5 años?
El balance es muy positivo. Hoy contamos con un Sistema Nacional de Investigadores (SISNI) consolidado, con su reglamentación y una asignación de incentivos que refuerza el mensaje sobre las oportunidades reales que existen para hacer carrera científica en Paraguay.
Este sistema está vinculado con las oportunidades nacionales e internacionales que se generan al conocer la trayectoria de cada investigador. Hoy sabemos exactamente qué líneas de investigación están abordando nuestros investigadores, en qué instituciones trabajan, quiénes integran sus grupos y otros datos clave para potenciar la producción científica y la internacionalización de la ciencia paraguaya. A través de un riguroso procedimiento de evaluación por pares, el SISNI valora esta trayectoria y los categoriza en distintos niveles.
En cuanto a los resultados, según Scimago Journal & Country Rank (SJR) la producción científica sigue creciendo de manera sostenida: pasamos de 27 artículos publicados en el año 2000 a 617 en el 2024. Recientemente dimos a conocer los resultados de una nueva evaluación del SISNI, y actualmente contamos con 681 investigadores categorizados.
Otro aspecto fundamental para destacar es la formación de capital humano avanzado. Actualmente se encuentran en marcha doctorados nacionales vinculados a áreas estratégicas como ingenierías, tecnologías, ciencias agrarias y de la salud. Algunos ejemplos son:
La comunidad científica paraguaya ha crecido no solo en cantidad, sino en calidad y esfuerzo. Contamos con investigadores en el SISNI publicando en revistas internacionales de alto impacto y abordando temas relevantes como salud pública, biotecnología, ciencias agrarias e inteligencia artificial.
-Por último, cuál es su reflexión sobre los desafíos que plantea la Inteligencia Artificial al saber acumulado de la especie humana
He tenido la oportunidad de participar en varios espacios y foros donde pude escuchar, debatir y aportar sobre este tema. De hecho, es un tema permanente en las cumbres de Ministros del área.
En un foro nacional reciente, mencionaba que la inteligencia artificial ya es una realidad visible en la ingeniería paraguaya, con proyectos vigentes en áreas tan diversas como finanzas, satélites, logística, ciberseguridad, viviendas sociales y eficiencia energética, entre muchas otras áreas del conocimiento.
También resalté que, aunque esta tecnología tiene un potencial enorme, eso no significa que podamos prescindir del control y de la validación de los profesionales del área. Al contrario, considero que el criterio humano es el aspecto más relevante para que el potencial tecnológico siga creciendo de manera segura, ayudando, y no perjudicando, al desarrollo de nuestra sociedad.
No olvidemos que la inteligencia artificial trabaja a partir del aprendizaje que le entregamos, y comete errores, genera sesgos que, sin la revisión de un experto, pueden provocar problemas en lugar de aportar soluciones.
Por eso, en los diversos espacios de debate en los que he participado, coincidimos en que el mayor riesgo al que nos enfrentamos es “perder el pensamiento crítico en el ejercicio profesional”, pues los seres humanos no deberíamos perder el control de estos sistemas.
Ante este escenario, la apuesta por un país con capital humano avanzado, generación de conocimientos y un trabajo ético riguroso, son nuestros aliados fundamentales para crear, mantener y utilizar adecuadamente cualquier avance tecnológico, siendo la inteligencia artificial uno de los más desafiantes en la actualidad.
[1] Los objetivos uno y dos del PEI hacen referencia a la misión del CONACYT:
[2] JASYMEC significa: La luna que vigila y cuida la gestión, articulada con MECIP, para iluminar decisiones estratégicas con evidencia.