Según Marcelo Benítez, director general de Combustibles del Viceministerio de Comercio y Servicios del MIC, desde el 2015 a esta parte hay menos azufre, un gran elemento contaminante, en el ambiente. Sostiene que la introducción del etanol y el biocombustible ha mejorado los niveles de resolución de contaminantes y ha generado una industria que mueve mucho dinero.
Un mercado millonario sobre ruedas
En el marco del foro Energías Paraguay 2026, organizado por el sector de los combustibles (en el país existen 23 emblemas), Benítez apareció con números, cuadros y estadísticas. El sector, se sabe, mueve al año unos 2.300 millones de dólares, de los cuales alrededor de 2.000 van a la importación: compra, flete y tasas aduaneras.
Con la excepción de unos cuantos colectivos y vehículos eléctricos (un número marginal), todo el sistema público y privado de transporte está movido a nafta y gasoil.
La presencia de este negocio se ha vuelto una evidencia plena en las calles urbanas asfaltadas. En muchas avenidas principales ya se puede ver una estación de servicio muy cerca de otra, hasta llegar a un número que ha puesto al país a la cabeza de los surtidores per cápita en el mundo.
Actualmente existen en el país 2.644 estaciones y, a juzgar por los permisos y el negocio en sí, es un mundo en expansión, como lo notó el director del MIC en la propia conferencia.
Calidad bajo la lupa y el avance de los biocombustibles
¿Cuáles son las normas de seguridad y controles que existen?, se pregunta mucha gente preocupada tanto por la proliferación de las estaciones de servicio como por el cuidado del medio ambiente ante la emisión de azufre, benceno y otros componentes de la petroquímica. Es aquí donde la presentación que hizo Benítez echa luces importantes. Según él, en el sector de Paraguay “se cuida mucho el ambiente”.
En su charla con los operadores, además de otros números, explicó que el estudio por muestra aleatoria que hicieron en el 2024 con unas 415 estaciones arrojó importantes datos en ese sentido.
Encontraron que en el 90 por ciento había un cumplimiento de la calidad de los productos ofrecidos.
En la normativa se intenta que la incorporación del biodiésel, en un 20, 25 y 30 por ciento del producto final, vaya reduciendo el contenido principalmente del azufre. El azufre es un elemento que le da lubricidad a la combustión, y su gradual ausencia se va supliendo con el etanol.
Fórmulas para bajar los números del azufre
Con las nuevas fórmulas, desde 2015 ya se ha logrado bajar el contenido de azufre a 10 ppm (partes por millón). Para tener un punto de comparación, hasta el 2011 era notablemente superior. Como todo se importa —menos el etanol— y al no tener refinería, “no podemos ponernos más exquisitos”, arriesgó en una parte de la exposición.
El etanol absoluto es un elevador de octanaje. El azufre, al igual que el benceno, es un componente natural del petróleo crudo. En la combustión, genera gases contaminantes y daños mecánicos.
En fin, los productos económicos e intermedios tienen que tener un 30 por ciento de mezcla de etanol. El resto, entre 24 y 25. En cuanto al azufre, avisó que también es contaminante de los propios vehículos.
El costo oculto del combustible fronterizo
Al cierre de su exposición, abrigó la esperanza de que en Paraguay se cambie la cultura de consumo del gasoil de bajo precio. Puso como ejemplo que, durante el período en que en Argentina se subsidiaba, mucha gente iba a comprar bidones en las ciudades fronterizas sin atender que la mala calidad de los productos hacía que, finalmente, se tuviera que gastar muchísimo más en el mantenimiento de los vehículos.