Ayer, 30 de setiembre, había vencido el plazo del contrato para la compra de energía eléctrica acordada entre Atome PLC y la Administración Nacional de Electricidad (ANDE).
En las primeras horas de la mañana de este jueves, la multinacional británica informó a los medios de comunicación que rescindía oficialmente el “Contrato de Compra de Energía (PPA, por sus siglas en inglés, de Power Purchase Agreement o Acuerdo de Compra de Energía) firmado en 2022” con la estatal eléctrica.
“Hasta el momento no ha sido posible acordar los términos de dicho acuerdo de suspensión. En consecuencia, a fin de evitar perjuicios para Atome y eludir cualquier posible responsabilidad derivada de seguir vinculada al PPA de 2022, Atome —teniendo en cuenta los plazos pertinentes para ello— ha notificado la terminación de dicho acuerdo, la cual surtirá efecto a finales de 2026”, dice un párrafo de la gacetilla compartida por la empresa británica.
“A juicio de Atome, esta notificación de terminación no debería obstaculizar las gestiones para negociar con el Gobierno y la ANDE un nuevo PPA que garantice la viabilidad del proyecto, ni tampoco perjudicará los derechos de Atome en virtud del Tratado Bilateral de Inversión (TBI) entre el Reino Unido y Paraguay”, señala otro párrafo de la comunicación institucional.
Aún con la rescisión del contrato, Atome asegura que esta no frenará su intento de diálogo. “Atome sigue trabajando de buena fe con la ANDE y el Gobierno en busca de una solución que permita avanzar en este importante proyecto internacional. El Proyecto Villeta de Atome está firmemente alineado con la misión de la ANDE, tal como figura en toda su documentación oficial: «…satisfacer las necesidades de energía eléctrica del país y operar con responsabilidad social y ambiental para contribuir al desarrollo del Paraguay y al bienestar de su población»”, se lee en el documento informativo remitido por la empresa.
La terminación del acuerdo es el resultado de la controversia con el Gobierno Nacional por los dos decretos que establecían una tarifa preferencial para las empresas electrointensivas que posteriormente fueron derogados. Atome buscaba asegurar un contrato a largo plazo con una tarifa fija de USD 30 por MW/h, lo que puso como condición indispensable para garantizar la financiación internacional de la planta de fertilizantes que iba a construir en el municipio de Villeta.