Con una tarifa que aún depende de las negociaciones con Brasil, sin conectividad 5G y en pleno conflicto de intereses con Atome, de nuevo ha ofrecido la energía eléctrica, esta vez en Nueva York, para Inteligencia Artificial y otros productos electrointensivos.
En Nueva York, con la Asamblea de la ONU de fondo, Santiago Peña volvió a poner la energía paraguaya en vidriera. No habló de energía barata. Esa palabra, que había sido su caballito de batalla para atraer data centers y criptomineras, desapareció del discurso.
Frente a inversores y en el foro de Inteligencia Artificial organizado por el BID, dijo que Paraguay está en una situación privilegiada.
“Hoy Paraguay ya es el tercer país más grande en el mundo en producción de criptoactivos, así que creemos que estamos en una situación privilegiada para tener un lugar de protagonismo en esta carrera tecnológica”, sostuvo.
A renglón seguido, dijo que en Paraguay “tenemos todo lo que se necesita en materia de generación de inteligencia artificial: Tierra, agua, energía, gente joven, profesionales de enorme capacidad”.
La propuesta oficial que se llevó a Nueva York habla ahora de “energía limpia, renovable y competitiva” para un data center de IA.
Hace apenas semanas, el Gobierno intentó vender energía muy por debajo del valor de mercado a través de cuatro decretos que otorgaban tarifa fija y congelada a industrias electrointensivas. El intento terminó en marcha atrás, con las movilizaciones y las protestas del Sindicato de Trabajadores de la ANDE, SITRANDE, y el gremio de ingenieros.
El ingeniero Félix Sosa, que había asumido en la ANDE en agosto de 2020 y continuó con Peña, dejó la presidencia tras el impasse por esos decretos. En su lugar asumió Miguel Ángel Báez Reyes, ex gerente técnico de la institución, con el encargo de revisar “una por una” las carpetas de electrointensivas y de encontrar una tarifa técnica.
El único parámetro vigente es el que pagan las criptomineras. Según los datos de propia ANDE, pagan entre 40 y 52 dólares por megavatio hora, con un promedio de 44,3 USD/MWh en líneas de 220 kV.
¿Por qué no se fija la famosa tarifa técnica?
Paraguay no sabe cuánto le costará su propia energía. El director de Planificación de la ANDE, Guido Chávez, dijo a El Prisma que “ahora estamos sujetos a la finalización de la renegociación del nuevo Anexo C del Tratado de Itaipú” y que por eso no habrá nuevas tarifas antes de ese acuerdo.
El Anexo C es el nudo. Su renegociación está paralizado hace más de dos años. Como puente, rige el Acta de Entendimiento de mayo de 2024, que fijó el costo en 19,28 dólares por kW-mes para 2024, 2025 y 2026. En ese costo, el Gobierno logró meter un gasto socioambiental de 700 millones de dólares para cada país, elevando el total de gastos discrecionales a 1.400 millones anuales.
La misma acta dice que a partir del 1 de enero del 2027 ese gasto ya no deberá incluirse y la tarifa deberá corresponder solo al costo operativo.
Si se quita ese gasto, los expertos estiman que la tarifa debería rondar los 10 dólares por kW-mes.
Mientras esa definición no llega, el país ofrece energía que no tiene aún precio y su abundancia se ha relativizado con el crecimiento anual del consumo. Los técnicos proyectan una crisis de provisión hacia 2030.
Hoy, de los 7.000 MW que le corresponden a Paraguay en Itaipú cuando todas las turbinas producen a pleno, unos 2.000 MW siguen siendo cedidos a Brasil por el Tratado, pagando un costo mínimo por cesión. En teoría ese es el número que aún queda para las electrointensivas, pero esta proyección no asume que el crecimiento vegetativo irá haciendo su parte.
El caso Atome
En ese limbo quedó Atome, la mayor promesa de inversión extranjera directa en la historia industrial paraguaya: 665 millones de dólares para fertilizantes verdes en Villeta. Desde la empresa, representada en James Spalding, se habla de 4.000 empleos en construcción y más de 1.000 permanentes.
Al derogarse esos decretos que definían a USD 30 dólares por 14 años, Atome notificó formalmente al Estado el 17 de septiembre de 2026 un Aviso de Controversia e Intención de Someter una Reclamación a Arbitraje contra la República del Paraguay por más de 600 millones de dólares, a través del bufete White & Case, en virtud del Tratado Bilateral de Inversión entre Reino Unido y Paraguay. No es un arbitraje en Inglaterra, como se dijo al inicio, sino ante el CIADI en Washington, con 90 días de negociación previa.
La ANDE sostiene que la firma quiere cubrir apenas un tercio de su demanda con solar y exigir el resto con hidro firme y barato, y que contrató potencia que no usa. Atome responde que sin tarifa estable se cae la arquitectura financiera armada con IDB Invest, Banco Mundial, Banco Europeo de Inversiones y Yara, entre otros.
En el medio, SITRANDE denunció que mientras el Ejecutivo desestimó una oferta de Imperium por 70 dólares el megavatio con pago adelantado por cinco años, prefirió impulsar el esquema de 30 dólares para Atome.
5G
El otro pilar para los centros de datos también está enredado: la conectividad. Las licitaciones para la banda 5G vienen trabadas desde que la Contraloría advirtió que una de las ganadoras, Nubicom, no reunía las condiciones. Una empresa vinculada al Grupo Vázquez, hoy Grupo Ueno, que concentra licitaciones con el Estado.
Los centros de datos necesitan energía y conectividad constantes, asume el representante de Penguin Group, Bruno Viacotti, una empresa que alberga procesadores de Bitcoin en Hernandarias y otros servicios.