Videos en los que el presidente Santiago Peña o el vicepresidente Pedro Alliana o Horacio Cartes promocionan una inversión con ganancias millonarias. Noticias falsas con logos de reconocidos medios garantizando rentas inmediatas. Las estafas con IA se perpetran impunemente en internet.
El empresario, expresidente de la República y actual presidente de la ANR, da, en conferencia de prensa, una altruista noticia a los internautas paraguayos: “…Impulsé el proyecto, y hoy, con orgullo, anuncio el nacimiento de Capital Guaraní. Nuestros resultados son espectaculares. Familias que antes vivían al día, hoy están recibiendo depósitos automáticos entre doscientos mil y trescientos mil diarios. Permítanme contarles el caso de doña Carmen…”, dice en un pasaje un video que, en estos últimos días, recorre las redes sociales.
La “financiera Capital Guaraní” que creó recientemente -se escucha en el video- con su poderoso grupo económico Cartes, transferirá de 200 a 300 mil guaraníes diarios a la tarjeta de débito del depositante, toda vez que este se registre como accionista de la financiera aportando un mínimo capital de 600 mil guaraníes.
En el video aparece un rostro con un 97 por ciento del de Cartes. Pero una mirada atenta deja ver que las muecas de sus labios no son del expresidente. Lo mismo que el tono de su voz: el 90 por ciento es el timbre de voz del exjefe de Estado, pero en el restante se escucha el tono de un castellano caribeño, colombiano o venezolano, o la tonada de un castellano paraguayo que no es de Cartes.
En otro video aparece la imagen y la voz del vicepresidente Alliana: “Tu vida está a punto de cambiar. Soy Pedro Alliana. Te he estado esperando. No sé cómo llegaste a esta página, pero no te arrepentirás…”.
Este supuesto video de Alliana fue creado para los residentes peruanos en Paraguay. “Proyecto financiero para los residentes de Perú. Cada persona que invierta 1.530.000 PYG recibirá 50.000.000 PYG en el primer mes”, dice en el epígrafe del video.
Otro caso, una noticia falsa, es una supuesta publicación del diario Abc Color. En ella aparece la foto de Marco Riquelme, actual ministro de Industria y Comercial, quien supuestamente es “impulsor de una iniciativa” segura y apetecible de “inversión en el país”.
Y así, si citáramos más, la lista de casos de campañas de estafas sería muy larga.
Es evidente que los videos y las publicaciones falsas en medios de comunicación son productos de creaciones con Inteligencia Artificial o algoritmos avanzados.
Delincuencia virtual
El modus operandi de estos delitos virtuales se basa en el engaño visual y la manipulación de la confianza pública. Para atraer a sus víctimas, los estafadores utilizan la imagen de reconocidas figuras públicas del ámbito político, periodístico y empresarial del país, como los políticos citados arriba, o periodistas famosos como Oscar Acosta o Luis Bareiro. Al asociar el negocio financiero con personas de alto perfil económico, político o de alta credibilidad, buscan generar una falsa sensación de respaldo y éxito garantizado.
Los delincuentes virtuales clonan la estética, los logotipos y el diseño de respetados medios de comunicación tradicionales, como el diario ABC Color o el diario Última Hora. Los usuarios que hacen clic en los anuncios son redirigidos a portales web falsos que imitan a la perfección la interfaz de estos periódicos. En estas páginas se simulan entrevistas exclusivas o reportajes de investigación donde se relata cómo supuestamente estos personajes públicos lograron fortunas en cuestión de días gracias a un nuevo sistema de inversión digital.
Persuasión y presión sicológica
Una vez que el usuario muerde el anzuelo y deja sus datos de contacto en los formularios de registro, comienza la segunda fase de la estafa. La víctima recibe llamadas telefónicas o mensajes de supuestos “asesores financieros” o “corredores de bolsa”. Estos operadores, mediante técnicas de persuasión y presión psicológica, convencen a la persona de realizar un depósito inicial, generalmente en dólares o criptomonedas, asegurando que verán ganancias en pocas horas.
Convencidos por la persuasión del delincuente, y deseosos de ganar mucho dinero, las víctimas transfieren del depósito inicial. Y la estafa está consumada.