En su laberinto, el municipio de Asunción mantiene a tres barrios sin colectivo

Al congelar la resolución de la Junta Municipal de establecer una nueva línea para cubrir el itinerario de la Línea 16,2. Ahora, el intendente Bello les pide a los vecinos una semana más para resolver. Y estos, que se habilite, aunque sea provisoriamente, a una de las empresas interesadas.

Cansados de pagar Bolt y Úber, o de esperar aventón de algún pariente con auto, vecinos de los distintos barrios afectados se han reunido con el intendente Luis Bello para reclamar lo que antes tenían: una línea de colectivo. Han ido una y otra vez. Tuvieron audiencias públicas, y consiguieron una resolución de la Junta Municipal en favor de la reposición del itinerario de Línea 16, que dejó de operar hace nueve meses.

Fue así que el lado este de la ciudad, Salvador del Mundo, Mbocayaty, Loma Pyta, Campo Grande y Madame Linch, ha quedado atrapado en la imposible movilidad pública.

La representante vecinal Rosmary González apunta directo al director de la Dirección de Tránsito, Víctor Capello, por el incumpliendo de la resolución de la Junta.

Cuál es la propuesta

Según la vocera vecinal, el dueño de la empresa San Isidro, también de Magno, Orlando Alejandro Zuccolillo, en audiencia pública, había dicho que sin problemas su línea iba a cubrir.

En dicha audiencia había dicho que él, habitante de uno de esos barrios, entendía perfectamente la necesidad de la gente.

Aparentemente, la idea desde la entidad municipal es que el nuevo bus cumpla también con otros recorridos.

“Nosotros estamos luchando no solo por un colectivo sino por un itinerario. Que luego se metan otros recorridos, pues, bien, después”, exclama González desde la urgencia ciudadana.

La ausencia de un transporte público no es solo una cuestión de movilidad, es parte de la vida barrial o comunitaria. Es lo que, por lo menos, en esta posición de Natalia Benítez se siente: “Ese camino cotidiano era un pequeño universo en movimiento, un viaje donde las ideas se acomodaban entre el vaivén del motor y la brisa que entraba por la ventanilla. Desde allí se veía el barrio despertar. La gente saludaba a otra gente, como si cada jornada empezara con un gesto de complicidad”.

Ahora, a nueve meses de aquello, nos cuenta: “Actualmente, movilizarse por Mbocayaty y Mburucuyá implica caminar largas distancias o recurrir a plataformas de transporte. Mbocayaty, en particular, quedó prácticamente aislado: quienes no pueden pagar una plataforma deben caminar hasta Madame Lynch, la avenida Transchaco o Aviadores del Chaco para acceder al transporte público”.

Entiende que tal vez para una salida ocasional una plataforma pueda ser una solución, pero para trabajadores y estudiantes que necesitan trasladarse todos los días “ese gasto resulta insostenible”.

Asunción de auto

“Yo creo que -sin mucha discusión- se está asumiendo que el asunceno necesariamente tiene que moverse en auto”, asume, por su parte, otro vecino, Diego Sosa.

Los números parecen avalar esta sensación de Sosa. En Asunción hay más autos que habitantes.
Pero los vecinos no quieren resignarse a esta tremenda realidad: La de quedar sin un transporte público, afín a sus necesidades y sus posibilidades.

Cuando el 16, luego de más de 40 años, dejó de operar, sus administradores habían sostenido que ya era imposible mantenerse por el bajo precio del pasaje y la suba del combustible. Pero no hubo, en ese momento, ninguna urgencia institucional.

“Como que la vida de la gente, sus urgencias de llegar al trabajo, al estudio y a sus quehaceres cotidianos no importaran”, se queja González.

Según el ingeniero Andrés Mallada, asesor de la Dirección de Transporte de la Municipalidad de Asunción, las unidades activas fueron bajando de forma gradual, de 10 a 6 y así sucesivamente.

“No pudieron más operar porque no le dieron más las condiciones, aparte de eso se complicó por las condiciones de las calles por las cuales el itinerario establece que tiene que circular. Ese fue el inicio de la crisis de circulación”, recordó el ingeniero, según un reporte de Última Hora.

El 16,2 atravesaba Mbocayaty, Campo Grande, Mburucuyá, Villa Morra y el corazón de Asunción. Cruzaba Colón, bordeaba el viejo hospital de Clínicas; algunos giros lo llevaban a Tacumbú, otros a Barrio Obrero.

En la audiencia que mantuvieron los vecinos con el intendente, Luis Bello, éste les pidió aguardar una semana para destrabar la situación.

Andrés Mallada comentó que se prevé una importante reunión el 20 de agosto próximo. A partir de esa fecha, esperan restablecer el servicio en 15 días.

Cuestiones de fondo

Según Mallada, una de las dificultades reales que enfrentan los colectivos internos es que estos no tienen subsidio estatal. Y con la suba del combustible (en dos años hubo un aumento de G.2000 por litro), se complica más.

De todas las empresas visitadas por los vecinos, Rosmary González asegura que la firma San Isidro aceptó. Entonces, durante la reunión con el intendente, estos le pidieron que se le otorgue a la empresa un permiso provisorio de un año, antes de obtener una habilitación definitiva con la siguiente administración.

Pero la gente ya no solo quiere buses, también los quiere en buenas condiciones. Así se refleja en el afiche de la campaña vecinal que ubicamos a continuación. Un bus eléctrico, Made In Taiwán

 

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