En esta entrevista concedida a El Prisma, Jorge Molina, ministro secretario de la Autoridad Reguladora Radiológica y Nuclear (ARRN), defiende la factibilidad de que el país genere, de forma segura, energía de fuente nuclear para enfrentar el déficit energético que se avecina.
Aún con la estela de gran interés que generó en el país, a través de los medios, la firma de un memorándum de entendimiento firmado por el canciller Rubén Ramírez Lezcano y el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, en Washington el pasado 4 de agosto, sobre cooperación estratégica entre Paraguay y EE.UU. en energía nuclear para uso civil, Jorge Molina explicó que el plan que desarrollan en la ARRN tiene como horizonte de culminación el 2030, “año en que el Paraguay puede estar listo para adquirir los microreactores nucleares”, cuyo diseño y ensayo avanza en los laboratorios de EE.UU..
Molina informó que el memorándum de entendimiento se basa en un marco legal estadounidense, establecido por la sección 123 de la Ley de Energía Atómica de los Estados Unidos de 1954, que permite al país del norte “compartir tecnología, materias primas o equipos nucleares con sus países aliados”. Por este motivo -agregó-, este tipo de convenios se denomina “Acuerdo 123” y constituye la puerta de entrada legal para cualquier colaboración nuclear civil con los Estados Unidos.
La ARRN, creada como institución en el 2014 por la Ley 5169, elaboró y puso en vigencia el año pasado el Plan Nacional de Energía Nuclear, de modo que esta sea una fuente más de energía para diversificar la matriz energética del país y enfrentar el déficit energético que, según los expertos, ocurrirá entre el 2030 y el 2032.
Comitiva de EE.UU.
“Una vez que se firme este Acuerdo 123 entre los dos países, inmediatamente después vendrá a Paraguay una comitiva de expertos y técnicos conformada por el Departamento de Estado de EE.UU., para verificar in situ las garantías que Paraguay ofrece para minimizar los riesgos de la producción y generación de los reactores y dar seguridad al proceso”, contó a El Prisma el ministro secretario de la ARRN, durante una entrevista en su despacho.
¿Cuáles son las ventajas de los microreactores nucleares que la ARRN propone utilizar en el país para generar energía?
Las ventajas son -señaló Molina- de potencia, durabilidad de la generación, bajo costo, fácil operatividad e instalación rápida.
“La tecnología está cambiando. Es el caso de los microreactores, que producen poca energía, de 10, 20 o 30 MW, pero tienen riesgos mucho menores de explosión o fuga, y por ello son mucho más seguros que los reactores nucleares tradicionales, los grandes que todos conocemos”, explicó el ministro.
Nuestro entrevistado destacó el costo de los microreactores como una de sus grandes ventajas. “El costo de los reactores tradicionales es de miles de millones de dólares; en el caso de los micros, solo cientos de millones de dólares”, subrayó.

La facilidad de operar estos micros es algo tan atractivo como su bajo costo. “Al ser tan chicos, solo necesitan dos o tres personas para operarlos, y además lo pueden hacer a distancia”, recalcó. En cambio, los reactores tradicionales necesitan de decenas de operadores, y los Reactores Nucleares Pequeños (otro modelo, pero más grande que los micros) unos diez a quince, añadió Molina.
El tiempo de vida útil de los microreactores es de 60 años, otra de las grandes conveniencias de usarlas. Pero, aún más, con la gran posibilidad de renovarlos a los 60 años para que tengan una vigencia de uso de hasta 100 años.
La maniobrabilidad de estos pequeños modelos es otro factor para optar por ellos. “Se pueden instalar estos microreactores cerca de las fábricas, industrias o empresas electrointensivas. Y pueden ser instalados varios de ellos, dependiendo de la necesidad de cada fábrica”, comentó.
Las capacidades energéticas de los micros son diversas. Algunas pueden generar 5 MW de energía, otras 10, otras 20 o 30 MW.
“En 5 años podemos tener microreactores nucleares funcionando en el Paraguay”, proyectó Molina.
Modelos en ensayo
Los microreactores nucleares no existen aún en ningún país. Están en etapa de prueba, testeo y ensayo en los laboratorios de países como EE.UU. o Canadá.
Molina aclaró que, según la proyección del gobierno de Estados Unidos, estos modelos estarán listos para su venta comercial en el 2030. A partir de este año estarán disponibles para que Paraguay o cualquier otro país los compre.
Como ejemplo del alto nivel de seguridad que tienen estos modelos, la Universidad de Illinois, de EE.UU, está probando microreactores de 15 MW bajo el mismísimo suelo de la universidad. “Esto revela el muy bajo riesgo de accidente y su alto nivel de seguridad. Son sistemas muy seguros”, dijo el ministro.
Tareas del Estado paraguayo
El gran desafío para la concreción del proyecto de energía nuclear es la velocidad y la eficiencia con las que las diferentes instituciones del Estado involucradas deben realizar las tareas, para que el gobierno norteamericano compruebe las garantías que ofrece el país para la firma del Acuerdo 123, y luego para la instalación y funcionamiento de los reactores.
¿Qué se debe hacer en Paraguay?
Una de las condiciones imprescindibles es redactar y poner en vigencia la Ley de Energía Nuclear especial en el Congreso Nacional.
“Nosotros podemos sacar esta ley dentro del periodo de este gobierno. Estamos trabajando con la ANDE. Esta ley establecerá el proceso de regulación de la generación y uso de la energía nuclear, el transporte y depósito de los materiales radioactivos, y la desmonopolización de su generación por la ANDE”, dijo el ministro.
La otra condición es la firma del Acuerdo 123 con EE.UU., que según Molina se puede firmar en un año y medio, durante el gobierno de Santiago Peña.
“Y si el presidente actual lo dispone, podemos comenzar con la formación de los profesionales y expertos que, más adelante, operarán los microreactores”, aseguró nuestro entrevistado.
“Cuando este gobierno salga, que ocurrirá en agosto del 2028, Paraguay ya podría estar listo para comprar e instalar los microreactores, una vez que en el 2030 estén disponibles comercialmente en EE.UU.”, concluyó.