Así lo sostiene Victorio Oxilia Dávalos, reconocido experto en energía, durante la entrevista con El Prisma. Asegura que hay sólidos indicadores de gas en el subsuelo del Chaco paraguayo, que puede ser explotado con tecnología que mitigue daños al medio ambiente.
Cuando en el 2016, el Congreso Nacional, luego de un debate ciudadano, sancionó la Ley del Parque Nacional Médanos del Chaco -parque ubicado cerca de la frontera con Bolivia-, cuyas cláusulas prohíben la extracción y explotación de recursos fósiles dentro de su perímetro, se cerró la posibilidad de seguir con la exploración y explotación de gas natural que ya se estaba realizando en esa zona.
El doctor en energía Victorio Oxilia Dávalos, profesor de la Facultad Politécnica de la UNA, exmiembro del Grupo de Investigación en Sistemas Energéticos (GISE) de esa facultad, y exsecretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), afirma en esta entrevista con nuestro medio que: “los análisis preliminares hablan de una cantidad recuperable de unos 28 mil millones de metros cúbicos de gas natural, lo que sería equivalente a la cantidad de gas necesaria para generar electricidad para todo el sistema eléctrico de la ANDE durante 5 a 6 años”.
Oxilia Dávalos recordó que, con la Ley del Parque Médanos del Chaco, hay un impedimento legal que dejó sin efecto todos los estudios exploratorios del gas que se estaban realizando en el Chaco, truncando la posibilidad de su explotación y uso.
Nuestro entrevistado señaló que “hay técnicas que mitigan el impacto ambiental de la extracción de gas, mediante cuidados de la integridad de pozos, fracturas horizontales, reutilización de agua y monitoreo permanente”.
Por último, afirmó que el gas natural que se extraiga, “puede ser el combustible de nuevas centrales eléctricas en el chaco paraguayo (…) puede usarse para substituir quema de leña o de GLP para usos industriales o comerciales y residenciales en el país.

Abajo toda la entrevista:
-¿Hay indicadores serios de que en el subsuelo del Chaco paraguayo hay gas natural?
Se debe considerar que en todo el Chaco paraguayo hay alrededor de 45 pozos exploratorios y estudios geofísicos (principalmente prospección sísmica) muy modestos aún para hablar de cantidades. Sin embargo, los pozos realizados en la subcuenca denominada Carandayty, al noroeste de la región occidental, en la zona de Gabino Mendoza, se encuentra una de las regiones más prometedoras.
Análisis geológicos encargados por el Departamento de Energía de EUA y que se publicaron en el año 2011 indican que existen formaciones de rocas productoras de gas natural (las lutitas) en rocas con buen contenido orgánico entre 2500 a 3000 metros de profundidad.
Los análisis preliminares hablan de una cantidad recuperable de unos 28 mil millones de metros cúbicos de gas natural, lo que sería equivalente a la cantidad de gas necesaria para generar electricidad para todo el sistema eléctrico de la ANDE durante 5 a 6 años. Esto, en términos equivalentes de energía.
Las formaciones rocosas corresponden al silúrico-devónico (400 millones de años atrás), que son correspondientes con campos semejantes ya explotados en Bolivia. Además, cabe recordar que los pozos realizados por la empresa Primo Cano Martínez, en la zona de Gabino Mendoza, habían ya encontrado gas natural en sedimentos más recientes, a 600-700 metros de profundidad. Ya se estaba produciendo gas natural en esa zona.
La idea que se tenía en la época era comprimir el gas natural (de hecho, la empresa ya poseía una máquina compresora funcionando sobre el pozo), y llevar el gas comprimido a Bahía Negra, donde alimentaria una central térmica. El camión transportador ya había sido comprado cuando se promulgó la mencionada ley, que finalmente cercenó los genuinos derechos de producción de esta empresa.
-¿Cuáles son las razones por las que no se avanza en el estudio más serio de su existencia y la posibilidad de explotarlo?
-No se avanza porque la Ley del Parque Nacional Médanos del Chaco, en 2016, prohibió la exploración y explotación de gas, que cerró la posibilidad en esa cuenca del Chaco, tal vez, la más prometedora de la región. Prohibió excavar más pozos exploratorios y completar los pozos que se habían quedado a mitad del objetivo (se deseaba alcanzar los 2500 a 3000 m aproximadamente). En este momento el impedimento es legal. Pero, si no existiera este impedimento, se necesitarían inversiones para realizar pozos exploratorios profundos y estudios. Cada pozo cuesta entre 10 a 15 millones USD, como estimación rápida. Entonces, se necesitaría levantar los impedimentos legales y continuar con la exploración y estudios. Pero eso se puede dar en la medida que se produce gas natural, de hecho, la empresa Primo Cano Martínez ya estaba extrayendo el gas natural.
-¿Puede una eventual extracción y explotación del gas realizarse con tecnologías que eviten daños al medio ambiente?
-Sí, se puede. De hecho, en Estados Unidos de América se usan técnicas que mitigan impacto ambiental mediante cuidado de la integridad de pozos, fracturas horizontales, reutilización de agua, monitoreo permanente. No existe una actividad de bajísimo impacto, sino actividades con mejores prácticas y mitigación ambiental. El monitoreo permanente es fundamental.
-¿Qué relevancia puede tener la eventual explotación del gas en la generación de nuevas fuentes de energía para el país?
Como mencioné al inicio, el gas natural puede ser el combustible de nuevas centrales eléctricas, en el Chaco paraguayo. El gas natural también puede usarse para substituir quema de leña o de GLP para usos industriales o comerciales y residenciales. Es el combustible fósil de menor impacto ambiental cuando es usado con equipos eficientes.