Hasta ahora, los estudios demuestran que los paneles solares flotantes disminuyen la evaporación del agua, lo que permite un mejor aprovechamiento por parte de las propias usinas hidroeléctricas y recrea un ecosistema acuático rico en nutrientes. Así lo explica el ingeniero Pedro Domaniczky, superintendente de Energías Renovables de Itaipú Binacional.
La propuesta más ambiciosa es instalar una planta fotovoltaica flotante en 13.000 hectáreas del embalse de Itaipú. Eso equivale a utilizar apenas el 10% de las 134.000 hectáreas del lago artificial que comparten Paraguay y Brasil. Con esa superficie, la potencia adicional rondaría los 14.000 MW, prácticamente otra Itaipú en capacidad instalada.
El piloto que ya flota en Hernandarias
El primer paso ya está dado. Desde septiembre de 2025 opera en Hernandarias, margen paraguaya, la primera Planta Solar Flotante del país. Son 1.584 paneles bifaciales de 705 W montados sobre 4.199 flotadores, con una potencia pico de 1.105 kWp y vida útil estimada de 30 años. La planta ocupa solo 0,7 hectáreas y costó cerca de US$ 700.000.
Los estudios ambientales iniciales muestran un efecto claro: menor proliferación de microalgas y bacterias por la reducción de rayos ultravioleta. Pero bajo los paneles se registra mayor biodiversidad acuática. Es un patrón que ya se vio en Países Bajos: una granja solar flotante instalada en 2020 generó, seis años después, un hábitat con 2.000 invertebrados donde los peces jóvenes usan la zona como “vivero natural”.
Por qué conviene: eficiencia, agua y complementariedad
Domaniczky sostiene que los paneles flotantes permiten un mejor aprovechamiento del recurso hidroeléctrico desde el Salto del Guairá hasta la desembocadura del río Yguazú. Al dar sombra, minimizan la evaporación y maximizan el rendimiento del espejo de agua.
Esto tiene base técnica: el agua enfría los paneles de forma natural, por lo que trabajan a menor temperatura y rinden entre 5 y 15% más que en tierra. En Itaipú, calculan una eficiencia 8-10% superior a la terrestre.
Además, la solar flotante complementa a la hidroeléctrica. Genera más en horas de intenso calor y alta demanda de aire acondicionado, lo que libera agua del embalse para turbinar de noche.
“Mitiga la dependencia de los regímenes de lluvias y del caudal del río Paraná”, explica Domaniczky.
La escala: 11 veces más grande que la mayor del mundo
Como muestra la foto de portada, hoy la planta fotovoltaica flotante más grande es HG14 en el Mar Amarillo, China, con 1.223 hectáreas y 1 GW de potencia. Le sigue Anhui Fuyang, también en China, con 867 hectáreas.
El escenario de Itaipú con 13.400 hectáreas sería 11 veces más grande que HG14 y superaría incluso al mayor parque solar terrestre: el Mohammed bin Rashid Al Maktoum en Dubái, con 12.700 ha. En potencia, los 14.000 MW proyectados duplicarían la capacidad actual de Itaipú sin inundar nuevas tierras ni modificar el tratado de 1973
Costos, desafíos y negociación
A precios del piloto, 14.000 MW costarían entre US$ 9.800 y US$ 11.200 millones. Sin embargo, a gran escala el costo por MW baja. El principal desafío es ambiental: aunque en Itaipú los resultados iniciales son positivos, estudios en 11 embalses de EE.UU. mostraron que los efectos dependen de la profundidad, especies presentes y superficie cubierta. Por eso Itaipú *plantea diseño ecológico desde el inicio y monitoreo a largo plazo”, nos ha comentado Domaniczky.
Este proyecto es hoy la carta de negociación del gobierno paraguayo.
La idea es atar la tarifa de Itaipú al financiamiento de nuevos emprendimientos: dos turbinas adicionales y la mayor planta fotovoltaica flotante del mundo. El director general paraguayo, Justo Zacarías Irún, ya habló de hacer “una Itaipú de paneles solares”.
Si avanza, Paraguay pasaría de depender 100% de la hidroenergía a tener un sistema híbrido hidrosolar, con más resiliencia ante sequías y picos de demanda, y sin el costo social de nuevas represas.