Emiratos: el controversial socio de Paraguay en el proyecto del tren de cercanías

Si antes dependía de Corea del Sur, una estable economía y antigua relación diplomática con Paraguay, ahora el tren de cercanías depende de un pequeño país asentado sobre petróleo, en medio de una guerra.

 

Desde el domingo 1 hasta el viernes 6 de febrero de este año 2026, el presidente paraguayo Santiago Peña realizó una visita oficial a los Emiratos Árabes Unidos, monarquía islámica de la península arábica, ribereña del golfo Pérsico. El motivo oficial de la visita, según manifestaron voceros del gobierno, fue el reconocimiento al país árabe por la apertura de su mercado interno a la carne vacuna paraguaya, así como estrechar los lazos comerciales y diplomáticos entre ambos países. Sin embargo, y seguramente como resultado de conversaciones y gestiones previas, llevadas adelante con discreción, Peña se trajo del Próximo Oriente un preacuerdo con los emiratíes para construir, de una vez por todas, el tren de cercanías Asunción-Luque, con una posterior extensión hasta Ypacaraí.

Mientras el expiloto de rally emiratí, actual presidente de la Federación Internacional de Automovilismo, Mohammed Ben Sulayem, condescendía con los sueños aspiracionales del mandatario sudamericano y le prestaba autos deportivos de lujo —un Aston Martin Valkyrie y un Bugatti Chiron Super Sport— para que los condujera durante unos minutos, la noticia del acuerdo era recibida en Asunción con sorpresa y escepticismo en partes iguales.
Los aspectos centrales del acuerdo contemplan: un tren eléctrico moderno y sustentable con once formaciones y 12 estaciones. La inversión total sería de 450 millones de dólares, procedentes de los Emiratos. Inversiones  gestionadas por la empresa estatal de ferrocarriles de los Emiratos Árabes Unidos, Etihad Rail, que se quedaría con la concesión del tramo ferroviario por 30 años. La contrapartida paraguaya serán FEPASA y el MOPC.

Una vez pasada la impresión inicial causada por el sorpresivo anuncio, las objeciones al proyecto, tal como lo plantea el gobierno, llegaron. Se mencionó el alto costo del proyecto en comparación con otros proyectos similares en países vecinos, pero sobre todo se cuestionó la figura de acuerdos gobierno a gobierno (G2G) que exigen los árabes, que en la práctica significaría, según los críticos, una adjudicación directa, sin licitación, de todo el proyecto a Etihad Rail.

Actualmente, el gobierno paraguayo impulsa una modificación de la Ley N.° 7434/2025 en el Congreso para hacer viable la propuesta de E.A.U.

Pocos días después de concluida la excursión árabe de los paraguayos, otra incertidumbre llegó volando, literalmente, al malhadado tren de cercanías metropolitano. Irán cumplió su promesa de atacar a las monarquías árabes del golfo Pérsico, aliados tradicionales de los Estados Unidos, en caso de sufrir incursiones militares norteamericanas e israelíes.

El famoso complejo inmobiliario de islas artificiales de Palm Jumeirah, frente a Dubái, fue alcanzado por un misil iraní. En la misma ciudad, el icónico hotel Burj Al Arab y el aeropuerto internacional también fueron alcanzados y dañados. En Abu Dabi, la base aérea norteamericana de Al Dhafra sufrió un intenso bombardeo de drones y misiles, al igual que la terminal de infraestructura tecnológica norteamericana en el mismo lugar. La importante instalación petrolera de los E.A.U. en Fuyaira fue incendiada por los persas. En resumen, los eventos de la geopolítica internacional en la región más conflictiva y estratégica del mundo desembocaron en una guerra de imprevisibles consecuencias, en la cual los Emiratos Árabes Unidos están involucrados de lleno.

Conformados por siete emiratos —Abu Dabi, Ajmán, Dubái, Fuyaira, Ras al Jaima, Sarja y Umm al-Qaywayn—, cada uno con su respectivo jeque, es una monarquía federal y su actual presidente es el jeque Mohammed bin Zayed Al Nahyan.

Quien escribe estas líneas es un firme partidario del pragmatismo en las relaciones diplomáticas. Si de paso menciono la total falta de libertad política y de pensamiento en los Emiratos, su siniestra fama en cuanto a la práctica de torturas, ausencia de derechos laborales o derechos de las mujeres, o su apoyo económico y armamentístico a grupos islámicos salafistas en Yemen y Libia, vinculados al ISIS y Al-Qaeda, o a las RSF de Sudán, acusada por la ONU de cometer genocidio en Darfur contra la población no árabe, es tan solo porque los voceros de nuestro gobierno suelen esgrimir “la ausencia de democracia” como uno de los motivos para no mantener relaciones diplomáticas con la primera potencia comercial del mundo, la República Popular China.

Desde el primero de mayo, los E.A.U. abandonaron la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y su organización hermana la OPEP Plus, para librarse de las cuotas de producción de las organizaciones y así extraer todo el petróleo y gas posible, venderlos para acumular divisas, para enfrentar un futuro dominado por las energías renovables y el auto eléctrico, apuntalados ambos por la vigorosa expansión industrial y comercial china.

Un mundo donde el petróleo deje de ocupar la cúspide del mercado energético es un viejo temor de los jeques emiratíes. Por eso, aprovechando las fabulosas rentas proporcionadas por el oro negro, intentaron diversificar la economía de su país y transformarlo en un enclave turístico para ricos del mundo entero, atraídos por la baja presión fiscal y desregulación financiera. En ese contexto emprendieron proyectos inmobiliarios faraónicos como las islas artificiales de la Palmera y del Mundo, ambas saldadas con rotundos fracasos financieros. Por lo demás, en estos días llegan noticias de huida de inversionistas y fuga de capitales desde los Emiratos, ante la demostrada capacidad militar iraní de dañar objetivos en su vecino árabe.

Si el conflicto en Medio Oriente se prolonga o amplía y sus consecuencias financieras se tornan graves para los países del golfo, los sufridos habitantes de Asunción y su zona metropolitana posiblemente deberán soportar un tránsito automovilístico desquiciado, la temeridad de motociclistas desaprensivos y un transporte público vetusto e ineficiente durante mucho tiempo más.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más vistos

Opinión