El gobierno paraguayo juega todas sus cartas para mantener alta la tarifa de Itaipú

Ha quedado más claro que nunca. Brasil, en cambio, quiere la tarifa más baja posible. Con la tarifa alta, Paraguay quiere mantener los “gastos socio ambientales” y/o compromiso de financiamiento de nuevas fuentes de generación eléctrica. 

 

Las negociaciones en torno del Anexo C están todavía muy lejos de cerrarse. En el último encuentro entre Santiago Peña e Inácio Lula Da Silva, se envió a equipo técnico para analizar principalmente las demandas del gobierno paraguayo.

Si bien en el discurso existe “muy buen ambiente” y reconocimiento de paridad en las negociaciones, de acuerdo a lo dicho por el canciller Rubén Ramírez, la carta de Paraguay es “muy pesada” y, a poco tiempo ya de terminarse el excedente energético, la carta brasilera, que se sostiene en el propio Anexo C y el acta de abril del 2024, es como un as de espada.

Es que el anexo C establece que la tarifa, una vez terminada la deuda, debe corresponder “únicamente” al costo operativo de la entidad.

Ya debió ser así desde el 2023, fecha en la que se terminó de pagar la denominada deuda espúrea (y se cumplieron los 50 años de la firma del tratado), pero el gobierno paraguayo, en un pre acuerdo, logró incluir, en el 2024, un costo “discrecional”, aumentando de USD 50 a 700 millones los Gastos Sociambientales.

Este es el dinero que ha hecho de Itaipú, que ya era considerada una “gran vaca lechera”, un súper ministerio, de cuya gerencia se han comprado pupitres escolares,  refaccionado colegios, y comprado patrullera para la policía (en la foto de portada, el discurso de Peña durante la entrega de patrulleras a la Policía). Entre múltiples otros emprendimientos.

Estos montos no pasan por el Presupuesto General de Gastos ni por el control de organismos públicos.

A ese dinero se llegó a alzarse a USD 19, 28 kW-mes.

Pero esta “conquista histórica” del gobierno de Peña ha tenido en el Brasil repercusiones de rechazo, y desde el Parlamento y otros sectores exigen que la tarifa se atenga a los costos operativos. De ser así, la tarifa debería rondar los USD 10 dólares el kilowat mes.

El gobierno paraguayo apela ahora a una “visión amplia de Itaipú como generadora no solo de energía sino de desarrollo” , como lo ha establecido en su momento el propio Luis Inácio Da Silva, recordó el jefe de gabinete Javier Giménez, durante la conferencia de prensa de este lunes 23 de marzo en Mburivicha Róga. Incluso durante la conferencia se lo trató a Lula de sabio. Un sabio que hoy dialoga con un joven presidente.

Para qué quiere Paraguay plata extra.

Jiménez, como ya lo ha dicho en otros momentos, sostiene que se necesita dinero para cuatro nuevas turbinas, repotenciacion de otras y la generación de una Itaipú de paneles solares flotantes. Es decir, energía fotovoltaica en el embalse, de unos 137 kilómetros.

Pero la tarifa alta no solo no conviene a los consumidores brasileros, tampoco a los paraguayos. La ex viceministra de Minas y Energía, la ingeniera Mercedes Canese, asume que hoy, con dicha tarifa, La Administración Nacional de Electricidad (ANDE) pierde más de 200 millones de dólares al año.

Y este es uno de los factores por el cual la ANDE está analizando subir la tarifa.

“La tarifa irá bajando gradualmente en el tiempo”, asumió Giménez, pero mientras tanto hay que atender la necesidad de una inmediata generación de nuevas fuentes energéticas.

La cesión

En cuanto a la cesión del excedente energético, una de las cartas de negociación de Paraguay, Giménez ha dicho que probablemente se mantendrá tal como está, cesión. No venta. De modo tal, ha dicho, que si Paraguay en el tiempo necesitara, por haber consumido su 50%, lo pueda hacer a los precios subsidiados como lo ha hecho y lo hace Brasil.

Con los números actuales de consumo de energía eléctrica, un 35 por ciento consume Paraguay y un 65 Brasil.

 

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