Cambio Climático: los conflictos geopolíticos agravan el empantanamiento de la reducción de los gases de efecto invernadero

Gustavo Candia, especialista en temas de cambio climático, advierte en esta entrevista que las guerras en Ucrania y Medio Oriente y los intereses geopolíticos de los países están trabando el cumplimento del llamado Acuerdo de Paris para evitar que aumente la temperatura del planeta. 

Mientras los ojos de la población del mundo se fijan diariamente a través de los medios en los encendidos discursos bélicos de Donald Trump, Vladimir Putin y Benjamín Netanyahu y en las imágenes de muerte y destrucción de las guerras en Irán, Ucrania y Palestina, los Gases de Efecto Invernadero (GEI) en la atmósfera continúan aumentando y alcanzaron nuevos récords en 2024, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la ONU, con el CO2, el metano y el óxido nitroso subiendo e intensificando el calentamiento global, acercando al planeta a superar el límite de 1,5°C.

Ante esta coyuntura, Gustavo Candia, exdiputado nacional, ingeniero civil y reconocido especialista en temas de cambio climático, recuerda en esta charla con El Prisma que los efectos del cambio climático “se traducen en señales claras de que algo grande está pasando, como ocurre con los deshielos en la Antártica” o “las lluvias que esperan los agricultores y no caen a tiempo para las siembras y cultivos”.

Explica que estos fenómenos son directamente causados por el aumento de la temperatura del planeta.

Candia señala que las consecuencias del cambio climático pueden verse en Paraguay, como en las últimas y extraordinarias bajantes y crecidas del río Paraguay, cuyas consecuencias son la sequía para la agricultura, las miles de familias huyendo de las zonas del río y subiendo a las zonas altas de la ciudad y las dificultades para la navegabilidad del cauce hídrico.

El ingeniero Gustavo Candia.

“Debemos admitir que, por cuestiones geopolíticas, y quizás incluso ideológicas, la Convención Marco del Acuerdo firmado en París, Francia, en el 2015, está demorada con tono de tiempos límites de contención de los efectos del cambio climático”, explica Candia, quien también es colaborador de organizaciones de cooperación como las oficinas de Naciones Unidas en Paraguay, Banco Mundial o la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Aquí la entrevista:

-¿Cuál es la evidencia más contundente de que el cambio climático está ocurriendo ahora por actividad humana y no por un ciclo natural?

-La primera y principal evidencia son las mediciones de la temperatura media realizada por científicos del clima desde antes de la Convención Marco de las NNUU sobre Cambio Climático (CMNUCC) 1992, semilla de lo que hoy es el renombrado IPCC , Panel Internacional de Expertos en Cambio Climático. Estos expertos lograron medir y realizar proyecciones del comportamiento de la temperatura promedio, relacionándola con la elevación de emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI), por ejemplo, CO2 y Metano, entre otros, en el mundo con mediciones cada vez más precisas con los actuales recursos tecnológicos.

Pero si queremos ir a evidencias que la población siente podemos indicar los efectos de este fenómeno producido por acción antrópica observando anomalías en el cada día. Por ejemplo: el productor agrícola familiar que espera lluvias anuales, que hasta los 70 u 80 ocurrían casi sin fallos y por ende estaban indicadas en el famoso Calendario del sabio Bertoni ya no llegan a tiempo y en consecuencia se retrasa la siembra, por ende, el cultivo, y baja la producción final porque el ciclo natural está distorsionado por esas anomalías.

-¿Cómo se relacionan los fenómenos meteorológicos extremos actuales (olas de calor, inundaciones, sequías) con el calentamiento global?

-Los efectos del CC se traducen en anomalías, señales claras de que algo grande está pasando. Los deshielos en la Antártica que hoy producen nuevos canales en la zona y que últimamente está en debate entre las potencias, por el paso estratégico de barcos de defensa, es un ejemplo a nivel mundial.

En Paraguay podemos ver que las crecidas del Rio Paraguay o temporadas de estiaje (su contracara) ya no sigue ciclos anuales de las lluvias normales en la zona de pantanal de Matogrosso cercano al Alto Paraguay, y ya hemos tenido largos periodos de 4 o 5 años de zonas inundadas en Asunción debido a esa anomalía, cambiando su ciclo anual. En contrario, también los periodos de estiaje (baja del nivel del río). Los efectos están a la vista, miles de familias refugiándose en la parte alta de ciudad por años y crisis grave en el transporte de cargas de la principal Hidrovía de la Cuenca del Plata.

-¿Cómo afecta el cambio climático a la seguridad alimentaria y la disponibilidad de agua en nuestra región y en Paraguay?

-Las anomalías obligan a las políticas públicas a reformar sus estrategias de apoyo al productor agropecuario, sobre todo el familiar y pequeño, pues a nivel de agricultura empresarial o ganadería el sector productivo cuanta con mas recursos y por ende más tecnología.

Los países, además de comprometer acciones para reducción de GEI en las próximas décadas, deben generar un Plan de Adaptación al Cambio Climático en los aspectos señalados y otras afectaciones. Un ejemplo sencillo es dejar de depender de las lluvias directas para la agricultura y por ende prever tecnologías que garanticen el acopio de esas aguas en sistema integrados.

-¿Qué impacto está teniendo ahora en nuestras vidas el aumento del nivel del mar que se registra?

Países insulares o zonas de manglares están seriamente afectadas. Estos ecosistemas son un balance en el equilibrio de los recursos marinos y su interacción con las zonas de tierra. Algunos expertos del IPCC hablan de afectaciones a la fauna y flora marina, debido al cambio en las condiciones fisicoquímicas del agua.

-¿Qué tan efectivo está siendo hoy el Acuerdo firmado en París y los compromisos de los países para reducir la emisión de Gases de Efecto Invernadero?

-Si bien los que niegan el fenómeno lo argumentan con que siempre hubo fenómenos catastróficos en la composición del planeta hasta la fecha (glaciaciones, desplazamientos continentales ect.), lo que ocurre ahora es vertiginoso para un planeta que vive con el mayor índice de habitantes de la historia de la humanidad y con sistemas de hábitat altamente sensibles a cambios bruscos (que en edad planetaria son los ciclos de décadas y siglos).

Las ciudades recibirán ya el 70% de la población en pocos años, y las necesidades de asegurar agua y alimentación se vuelven cada vez más complejo y eso exige un alto grado de comprensión tecno-política por parte de los tomadores de decisión.

Dicho esto, debemos admitir que, por cuestiones geopolíticas, y quizás incluso ideológicas, la Convención Marco está demorada con tono de tiempos límites de contención de los efectos. El Acuerdo de París del 2015 parecía ser el punto de inflexión alentador  hacia mejores posibilidades para alterar el curso de las proyecciones, y en las primeras COP (Conferencia de Partes) pareció que arrancamos. Todos los países del mundo comunicaban, luego de debates internos,  con mayor o menor velocidad las NDCs (siglas en inglés) Compromisos Nacionalmente Determinados, instrumento que ponía números reales a los esfuerzos nacionales que sumados cambiaría el curso de las proyecciones con estrategias de abatimiento de la curva de referencia climática.

En mi opinión, el Acuerdo de París está empantanado, sumergido en las idas y vueltas de la geopolítica, como las guerras en Ucrania y Medio Oriente.  La COP número 30 en Belén reflejó también descontentos claros en organizaciones de la sociedad civil universal con el ritmo de los compromisos y la ambición indicada en el Acuerdo de París: recordemos, mantener por debajo de 1;5% el promedio de crecimiento de la temperatura por emisión de GEI, que luego del 2100 permita el abatimiento de la curva crítica.

El fenómeno nos debería inducir a hacer las cosas de manera diferente en los múltiples ámbitos de la vida planetaria. Ya no es un problema “ambiental”. Del temor a la acción, hay una brecha que a la fecha está sesgada por un estéril debate ideológico lamentablemente.

-¿Cómo están afectando a los acuerdos globales de la lucha contra el cambio climático las guerras en Ucrania y en Medio Oriente?

Tal como indiqué en la pregunta anterior, se esperan demoras todavía en los próximos años, incluso en grupos como la UE que muestra casi desde el principio un interés sostenido en las medidas de mitigación y adaptación al CC.

-¿Y al medio ambiente cómo están afectando esta vuelta las guerras?

Afectaciones locales sin dudas. Las imágenes muestran ciudades atacadas y destruidas que deberán contener economías de reconstrucción a corto plazo. Si se pudieran incluir aspectos climáticos en los procesos de reconstrucción, quizás podamos mitigar los efectos negativos de las guerras en parte, ya que las vidas humanas y las condiciones de deterioro social son inevitables en estas circunstancias.

 

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