De USD 130.000 en octubre, su pico máximo, a menos de USD 70.000. A qué se debe la abrupta caída y cómo afecta esto a Paraguay, que vivió -o vive- la fiebre criptominera más importante de la región. Aquí una reseña y una entrevista con un inversor.
Hasta noviembre del año pasado la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) no pasaba una semana sin reportar un decomiso de procesadores de Bitcoin, la moneda líder de las digitales. Un decomiso de las granjas clandestinas, aquellas que utilizan media tensión y que ubican transformadores en los tendidos y chupan la energía sin pagar un guaraní.
Pero ya desde unos meses atrás, las informaciones sobre las intervenciones de la ANDE, junto con la fiscalía y la Policía, son cada vez más esporádicas.
Al no figurar en los contratos de la ANDE, el uso clandestino provocaba permanentes pestañeos y colapsos de servicio. Era -y tal vez lo sigue siendo en varios lugares- uno de los principales factores de inestabilidad del servicio.
Un servicio que colapsa cada tanto, cada tormenta, cada caída de árboles, como en la alegoría de Bud Bunny durante el medio tiempo del Súper Bowl.
El entonces titular de la Cámara de Activos Digitales, Jimmy Kim, sostenía la existencia de por lo menos 100 establecimientos clandestinos.
¿Cuántos quedarán hoy?
A principios de 2025 se estableció una pena especial para el secuestro de la electricidad por parte de los criptomineros. De hasta tres años de cárcel, con penas sustitutivas, se pasaba a 10 años. Pero hasta ahora no se ha establecido pena de esa categoría a nadie.
Es que los “inversores”, generalmente en contendedores, ubican las máquinas procesadoras y las dejan ahí buscando la moneda. Salvo algunos encargados, personas de escasos recursos, ignorantes del tema, esos lugares brillan por la ausencia humana.
Estos establecimientos llegaron a constituir un porcentaje súper importante en las pérdidas de la ANDE, que llegó hasta un 25% del total de energía contratada a las hidroeléctricas. Esta pérdida, según el gerente comercial Hugo Rolón, se ha reducido bastante.
Fuera de estos establecimientos clandestinos, la ANDE tiene contratos de servicio por uso electro intensivo con unas 50 empresas, casi todas de inversionistas de otros países. Todas estas son de alta tensión, con 1.000 a 2.000 máquinas procesadores denominadas Asicz.
Una sola instalación puede usar lo que una ciudad chica.
La fiebre criptominera también fue parte central del aumento de consumo interno de la electricidad, que en el 2025 registró un récord histórico: 18%
Estas empresas tienen contrato hasta diciembre de 2027. Kim había adelantado que probablemente se pediría la prórroga del contrato, pero ahora Kim ya no está representando a la empresa canadiense por la cual era miembro de la cámara de activos digitales.
Ya está “fuera del negocio”.
Pero más que la pena, la explicación puede darse básicamente por la caída en la cotización.
-Y sí, bajó casi el 50% No es normal, pero tampoco es anormal-refiere Kim.
¿Una depuración del mercado?
Para el inversionista Bruno Vaccotti la baja en la cotización limpia el mercado de especuladores y deja a aquellos que apuestan a largo plazo.
“A los resilientes”.
En octubre del año pasado, un bitcoin llegó a costar USD 130.000. Desde ese momento no ha parado de bajar en su cotización. Al día del cierre de la edición de este material 68,932.02
Según Vaccotti, la red sigue produciendo bloques cada diez minutos.
“El hashrate está cerca de máximos históricos y la adopción institucional en varios mercados ya no es una promesa, es un hecho. Paraguay juega un rol fundamental en esto, siendo el corazón minero de América Latina”, define.
Según él, el precio sube y baja, pero las reglas de Bitcoin siguen siendo las mismas.
“Lo que sí cambió es el tipo de adopción: hoy Bitcoin está integrado al sistema financiero global. Ya no es un activo marginal; es un activo macro. Esto trae de la mano una volatilidad distinta, no necesariamente menor”, asegura.
El Prisma:-Esta baja importante de octubre a esta parte, ¿a qué se debe?
Principalmente, a liquidez global y a derivados financieros. Antes el precio se descubría más en el mercado spot. Hoy una parte enorme se forma en mercados sintéticos: futuros, opciones, fondos cotizados y apalancamiento institucional. Cuando se contrae la liquidez global o se desarman posiciones apalancadas, el precio corrige con fuerza. No es un problema de Bitcoin, esto es un fenómeno de mercado financiero. Bitcoin sigue siendo escaso y te diría que cada vez más, pero el mercado no siempre es racional.
-Se sostenía que cuanto menos monedas quedaban (menos de un millón de 21 millones) el precio iba en ascenso.
Ese argumento es parcialmente correcto, pero incompleto. La escasez es una condición necesaria para el valor, no suficiente para el precio en el corto plazo. En el largo plazo, la oferta fija importa muchísimo y es lo que hace que Bitcoin sea dinero duro de verdad. Bitcoin tiene una política monetaria perfecta, pero se negocia en mercados imperfectos.
Por eso, como en todo negocio, vemos ciclos que se repiten casi de manual. El halving de Bitcoin no elimina la volatilidad; la ordena en el tiempo.
-¿Cómo afecta este bajón al sector?
Como siempre: limpia el sistema. Los ciclos bajistas eliminan proyectos débiles, modelos de negocio insostenibles y especulación excesiva. La infraestructura seria como la minería eficiente, desarrollo de software y educación siguen avanzando incluso más rápido porque baja el ruido. Los mercados alcistas construyen atención, mientras que los mercados bajistas construyen resiliencia. Los que ya estamos hace tiempo observando Bitcoin, hemos vivido esta película varias veces y lo único que nos genera es una mayor convicción de que funciona, es real y que llegó para cambiar las reglas del juego. Si uno analiza la historia de Bitcoin, cada corrección grande dejó un ecosistema más sólido que el anterior.