Al ritmo del consumo (el año pasado aumentó 18%), aun con sus grandes hidroeléctricas, Paraguay necesitará acelerar un montón de propuestas en la generación de nuevas fuentes para evitar el colapso previsto para fines de esta década. Acá te acercamos las propuestas en carpeta y su estado.
El presidente de la ANDE (Administración Nacional de Electricidad) Félix Sosa tiene los números en la cabeza. En su oficina, España y Padre Cardozo, sede central de la ANDE, tiene dos grandes pantallas. Ahí revisa todos los días los trabajos de mantenimiento, de las subestaciones, de los tendidos eléctricos, los puntos donde faltan generadores, donde los hay.
“Acá faltan dos por ciento, allá 40”, nos muestra sus gráficos.
Por lo menos en números y proyecciones, de faltantes, sobre todo de faltantes, aparece contundente:
“En la actualidad se tienen disponibles 8.676 megavatios de energía eléctrica. En el 2043 se necesitarán 11.000 para satisfacer la demanda de ese tiempo”, arriesga a la primera pregunta sobre el posible colapso energético en Paraguay.
“Sí, el año pasado se registró un récord mundial en Paraguay. El aumento del 18 por ciento de consumo de la energía eléctrica”, dispara automáticamente al abordarse sobre el posible colapso energético ya a finales de esta década.
Con el aumento del año pasado, en Paraguay se utilizaron casi la totalidad de la energía que le corresponde de Yacyretá, toda la producida por Acaray y el 60% de Itaipú (de lo que le corresponde a Paraguay).
En el contexto de ola de calor extremo, el uso de la energía por las granjas criptomineras (muchísimas clandestinas) y los acondicionadores de aire, tanto residenciales como comerciales, mantuvieron al filo del colapso intermitente, con apagones y pestañeos.
Pero el propio Sosa asume que el 25% de la energía contratada se desperdicia por los problemas técnicos en el sistema de transmisión y distribución. Esos problemas técnicos también implican grandes números.
Hasta el 2030 le faltarán USD 3.000 millones para instalar más subestaciones y tendidos de administración y distribución de la energía de las hidroeléctricas existentes, ha establecido en su último informe el Instituto Paraguayo de Profesionales de la Electricidad (IPPE).
Al ser abordado sobre este punto, Sosa se apura en responder que la subestación de Valenzuela, la más grande y potente del país, estabilizará el servicio eléctrico por los menos en los departamentos de Cordillera y Paraguarí. Aunque él mismo lo asume, también, cerquita, ya se ha instalado una gran critpominera, de esas que usan hasta dos mil computadoras para encriptar monedas virtuales, en este caso Bitcoin, cuyo valor ha orillado en estos últimos meses los USD 100.000.
Aunque absorben entre 20 a 25% Sosa ve bien y aprueba la instalación de las granjas básicamente por el dinero que recibe de las legales. Es, en promedio, cuatro veces mayor que el país recibe por el excedente cedido a Brasil, establece el vocero de la Cámara Paraguaya de Activos Digitales, Jimmy Kim.
Entre el uso con fines criptomineros y las pérdidas por fallas técnicas, el propio Sosa ubica un 50% de toda la energía de las actuales hidroeléctricas.
De las pérdidas en el sistema de distribución no hay horizonte inmediato de solución completa. El dinero que se pudo haber invertido en esto, esos USD 650 millones anuales hasta el 31 de diciembre del 2026 que Paraguay ha negociado con Brasil al levantarse la tarifa de Itaipú a 19,28 Kw-mes, el gobierno lo está destinando a otros rubros sin pasar por el Presupuesto General de Gastos de la Nación.
La primera opción
“Ya este año se tienen que comenzar los trabajos para la instalación de la fuente fotovoltaica (paneles solares) en el Chaco paraguayo”, esgrime el titular de la ANDE, Félix Sosa.
La segunda opción que se plantea la entidad es combinar energía solar con hidráulica.
El Viceministerio de Minas y Energía tiene identificados 22 lugares para posibles hidroeléctricas.
Para una inmediata instalación ya hay estudios precisos de factibilidad en 10 puntos sobre los ríos Ypané, Ñacunday, Karapá, sostiene el empresario Raúl López, representante de la Unión Industrial Paraguaya en energías renovables.
Efectivamente, unos días atrás presentaron el proyecto de reglamentación de las leyes que abrigan este tema. El viceministro Mauricio Bejarano asume que en 50 y 60 días ya tendrían el decreto reglamentario.
La central térmica
Por último, la UIP, a través de su último estudio, en el que define un colapso energético en los albores del 2030, ha presentado como gran propuesta la generación de energía la termoeléctrica, aprovechando el plan del gasoducto por el Chaco.
Esta posibilidad depende principalmente de acuerdos con Argentina, ya que la idea es un trazado de gasoducto (gas natural) desde Vaca Muerta hasta Brasil que pase por el Chaco paraguayo. En medio, peajes y la posibilidad de instalar una central termoeléctrica, sobre la base de la conversión del gas natural en energía eléctrica.
Los números acá son más grandes. Para el gasoducto se necesitan USD 2.000 millones y para la planta 1.000 millones.
APP
Todas las propuestas desde el gobierno y el empresariado se sostienen en la Alianza Público Privada. Esto significa llamar a licitación a empresas nacionales e internacionales y arreglar la concesión del servicio. En todos estos casos, la ANDE compraría la energía de esas empresas.
En relación con las pequeñas y medianas hidroeléctricas, el empresario Raúl López asegura que hay ya un consorcio de empresas paraguayas y brasileras muy interesado en la instalación y explotación de las usinas. “Necesitamos que el gobierno abra la cancha”, reclama.
En el caso de la central termoeléctrica, de mayor envergadura, y con fuerte emisión de gases contaminantes, el investigador senior de la UIP sostiene exactamente lo mismo. Que, por un lado, el propio gasoducto levanta mucho interés por los peajes que se pueden cobrar por traslado y, por el otro, la misma posibilidad de vender la energía hace lo mismo en el interés del empresariado nacional e internacional.
En el caso del gasoducto, el viceministro de Minas y Energía Mauricio Bejarano asume que existe interés en empresas norteamericanas, brasileras, argentinas e incluso de Emiratos Árabes.
En cuanto a la fotovoltaica, de 140 megavatios, la de convertir la luz solar en energía eléctrica, esto depende de una revisión legal. Mínima, según Sosa.
“Debemos ya empezar este año para enfrentar todo lo que se viene”, cierra.
Paneles flotantes
Por último, el Parque Tecnológico de Itaipú Binacional ha instalado unos paneles solares flotantes en uno de los embalses. Hasta ahora se sostiene que absorbe mejor la energía solar y la evaporación del agua es muy baja. Se pretende atender la necesidad de energía de una de las usinas y estudiar y ensayar posibles empredimientos en el futuro. En ese tren, unos días atrás un equipo técnico de Itaipú (foto de portada) visitó la usina fotovoltaica flotante de la represa Billings, en Sao Paulo, Brasil. Es la planta solar más grande de América Latina. Con 7 megavatios de potencia instalada, ocupa unos cinco kilómetros.
“Hay ya de tipo de planes, estudios y proyectos. Falta nomás que el gobierno se atreva a hacerlo. Solo eso. Que se atreva”, resuelve, finamente, Raúl López.