Marcelino Madrigal, jefe de la división de energía del BID, advierte que el sostenido aumento de la demanda de energía y los climas extremos (sequía, calor extremo e inundaciones) amenazan la infraestructura energética del país.
En esta entrevista que concede a El Prisma, el experto del sector de infraestructura y energía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) analiza el estado de la infraestructura eléctrica de Paraguay, identificando sus fortalezas y desafíos.
“La infraestructura de transmisión y distribución de electricidad necesita modernización y expansión para mejorar la eficiencia y la confiabilidad del suministro eléctrico…”, afirma el experto, al tiempo de subrayar que este aspecto “está estrechamente ligado a la necesidad de que la infraestructura eléctrica acompañe el crecimiento económico y la demanda energética del país”.
En su evaluación, Madrigal indica que la velocidad del aumento de la demanda de energía de la población y los sectores productivos es mayor que la velocidad con la que se construye la infraestructura necesaria para satisfacerla.
Por otro lado, el experto del BID recuerda que, como consecuencia del cambio climático, las alteraciones en los patrones meteorológicos y las condiciones ambientales están teniendo efectos en el sistema energético de Paraguay, “especialmente en la generación hidroeléctrica, que es la principal fuente de energía renovable del país”, a causa de la sequía y las inundaciones que, periódica y cada vez más frecuentemente, afectan principalmente al río Paraná, fuente de energía de las hidroeléctricas Itaipú y Yacyretá.
Para mitigar estos riesgos climáticos, recomienda diversificar la matriz energética, incorporando fuentes renovables como la solar y eólica. “La diversificación de la matriz energética con la penetración de Energías Renovables No Convencionales (ERNC) es crucial para asegurar un suministro estable y resiliente de energía”, concluye.

Madrigal destaca que, aunque Paraguay no depende directamente de plantas de energía que utilicen combustibles fósiles, “la importación de estos combustibles para usos de transporte puede verse afectada por eventos meteorológicos extremos”, como las sequías y la baja del nivel del agua del río Paraguay que dificultan la navegación y el transporte de combustibles fósiles, afectando la provisión de estos recursos esenciales al país.
Nuestro entrevistado cuenta que, en el marco de su compromiso para apoyar la modernización de la infraestructura eléctrica de Paraguay, el BID está financiando varios proyectos que ejecuta la Administración Nacional de Electricidad (ANDE).
Madrigal es master en ingeniería eléctrica por la Universidad Autónoma de Nuevo León y doctor en energía eléctrica y mercados por la Universidad de Waterloo en Canadá. Fue especialista senior en energía del Banco Mundial y profesor investigador en el Instituto Tecnológico de Morelia, México.
Desde una mira de conocimiento técnico y energético, ¿qué debilidades específicas identifica en la infraestructura eléctrica de Paraguay?
Para el BID, apoyar el desarrollo de la infraestructura de Paraguay y toda nuestra región es una prioridad y una oportunidad para ampliar la integración regional, el comercio y la productividad, y mejorar la vida de las personas. La infraestructura eléctrica de Paraguay presenta algunos desafíos y oportunidades de atención estratégica.
La infraestructura de transmisión y distribución necesita modernización y expansión para mejorar la eficiencia y la confiabilidad del suministro eléctrico. Esto está estrechamente ligado a la necesidad de que la infraestructura eléctrica acompañe el crecimiento económico y la demanda energética del país. En la última década, la demanda de energía ha crecido significativamente, alcanzando un aumento anual del 6% (2013-2023), y en algunos años, como en 2024, hasta un 18%. Existe una diferencia entre la velocidad de crecimiento de la demanda y la velocidad con que se construye la infraestructura necesaria para atenderla. Esta situación implica que la infraestructura actual no es suficiente para satisfacer adecuadamente las necesidades energéticas emergentes de forma eficiente, confiable y sostenible. Para abordar esto, es fundamental acelerar la construcción y modernización de la infraestructura eléctrica, asegurando que esté alineada con el ritmo de crecimiento de la demanda.
¿Cómo impactan los efectos del cambio climático en el sistema de energía renovable y no renovable de Paraguay?
Las alteraciones en los patrones meteorológicos y las condiciones ambientales tienen efectos en el sistema energético de Paraguay, especialmente en la generación hidroeléctrica, que es la principal fuente de energía renovable del país. Es por esto que se deben considerar la resiliencia y sostenibilidad del sistema energético.
Las proyecciones indican un aumento en la temperatura media y en la frecuencia de eventos extremos, como olas de calor, sequías y lluvias torrenciales. Estos cambios pueden afectar los caudales de los ríos, especialmente en la cuenca del río Paraná, reduciendo la capacidad de generación hidroeléctrica durante períodos de sequía y aumentando el riesgo de inundaciones. También pueden tener efectos adversos en la infraestructura eléctrica de transmisión y distribución. Las altas temperaturas aumentan la demanda de electricidad para climatización, lo que lleva a picos de consumo que estresan el sistema eléctrico. El análisis histórico de la demanda eléctrica en el país en relación con la temperatura muestra una relación lineal, donde cada aumento de 1°C en la temperatura resulta en un incremento del 2% en la demanda eléctrica. Las líneas de transmisión también se ven afectadas, ya que su capacidad de transporte disminuye con el aumento de la temperatura, lo que puede resultar en sobrecargas y fallos en el suministro.
Aunque Paraguay no depende directamente de plantas de energía que utilicen combustibles fósiles, la importación de estos combustibles para usos de transporte puede verse afectada por eventos meteorológicos extremos. Las sequías en el río Paraguay pueden dificultar la navegación y el transporte de combustibles fósiles, afectando la provisión de estos recursos esenciales.
Para mitigar estos riesgos, es esencial diversificar la matriz energética, incorporando fuentes renovables como la solar y eólica. La diversificación de la matriz energética con la penetración de Energías Renovables No Convencionales (ERNC) es crucial para asegurar un suministro estable y resiliente.
En este contexto, Paraguay tiene una oportunidad única para transformar su sector energético y atraer inversiones privadas de alta calidad. La Ley 6977, que regula el fomento, generación, producción, desarrollo y utilización de energía eléctrica a partir de fuentes de ERNC, es un paso importante en esta dirección. El desarrollo de proyectos de ERNC y asegurar la viabilidad financiera de estos proyectos es crucial para diversificar la matriz energética y mejorar la resiliencia del sistema.
Además, es imprescindible realizar estudios detallados de eventos extremos y desarrollar planes de seguridad para las represas hidroeléctricas. Estas medidas ayudarán a mejorar la resiliencia del sistema energético de Paraguay.
¿Qué camino, qué estrategia general podría tomar el Estado para aprovechar mejor la enorme cantidad de energía eléctrica que sus represas –principalmente, Itaipú- generan?
Para aprovechar mejor la enorme cantidad de energía eléctrica que generan las hidroeléctricas de Paraguay, el Estado debe seguir una estrategia integral que aproveche sus recursos naturales, pensando en el suministro actual y la eficiencia y sostenibilidad en el futuro. Como indiqué, es esencial diversificar la matriz energética, lo que también reduce la dependencia de una sola fuente y mejora la resiliencia del sistema. Además, la implementación de programas de eficiencia energética en hogares, industrias y el sector público, junto con la promoción de tecnologías eficientes y la educación sobre el uso racional de la energía, puede optimizar el uso interno de la energía generada.
La planificación integrada del sector de energía y una visión a largo plazo es importante para Paraguay, ya que permite consolidar una matriz energética sostenible que optimice el uso de los recursos naturales del país. Esta planificación no solo asegura un suministro estable y resiliente, sino que también materializa la Política Energética nacional, vigente hasta el año 2050. En este sentido, el BID está apoyando -mediante cooperación técnica a la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) y al VMME- la modernización y expansión de la infraestructura existente y la incorporación de nuevas tecnologías, garantizando la sostenibilidad y eficiencia del sistema energético. Es crucial crear un entorno favorable para la inversión del sector privado mediante reglamentaciones claras y transparentes, que incentiven la participación y el desarrollo de proyectos innovadores. La colaboración entre el sector público y privado puede acelerar la transición hacia una matriz energética diversificada y robusta, capaz de enfrentar los desafíos futuros. Además, la planificación debe incluir la evaluación de riesgos y la implementación de medidas de adaptación para mitigar los impactos de las alteraciones ambientales, asegurando la continuidad y eficiencia de la generación hidroeléctrica.
¿Qué orientaciones generales podría arrimar usted, como experto del BID, para que Paraguay vaya abordando con solvencia sus problemas de infraestructura eléctrica?
Para abordar los problemas de infraestructura eléctrica en Paraguay de manera estratégica es fundamental seguir los planes maestros de la ANDE, que incluyen el Plan Maestro de Generación, Transmisión y Distribución. Estos planes proporcionan una hoja de ruta clara para la modernización y expansión de la infraestructura eléctrica. Es necesario analizar las formas de implementación, como la agilización de licitaciones públicas y la promoción de una mayor apertura al diálogo con los gremios técnicos y empresariales, así como los mecanismos para el financiamiento de estos planes, como los préstamos concesionales, los bonos verdes y las asociaciones público-privadas (APP). La innovación en el financiamiento debe ir acompañada de la modernización de la regulación. Además, la integración regional es clave para garantizar la seguridad energética y compartir recursos de manera eficiente. Orientar de forma estratégica el financiamiento hacia proyectos que promuevan la sostenibilidad y resiliencia del sistema energético es esencial para asegurar un suministro estable y robusto.
Para atraer inversiones y cerrar las brechas de infraestructura, es fundamental promover la colaboración entre el sector público y privado. Crear un entorno favorable para la inversión del sector privado mediante reglamentaciones claras y transparente es crucial. Entender las necesidades y condiciones del sector privado, y proporcionar las condiciones adecuadas para su ingreso, puede facilitar la implementación de proyectos innovadores y sostenibles.
¿Qué proyectos concretos está ejecutando el BID con la ANDE para modernizar y mejorar su infraestructura eléctrica?
Entre los proyectos que el BID está ejecutando con la ANDE se encuentran el Programa de Rehabilitación y Modernización de la Central Hidroeléctrica Acaray, que tiene como objetivo extender la vida útil de la central, mejorar su disponibilidad y confiabilidad, y aumentar su capacidad de generación. Este proyecto es crucial para asegurar un suministro eléctrico estable y eficiente.
También se está llevando a cabo la Expansión del Sistema de Transmisión en Alta Tensión y Acciones de Eficiencia Energética, que busca mejorar la confiabilidad y eficiencia del sistema de transmisión en alta tensión y promover la eficiencia energética en edificios comerciales de ANDE y alumbrado público.
Además está apoyando el Programa Multifase de Transmisión Eléctrica de ANDE—Fase II, que contempla la construcción de nuevas líneas de transmisión y la modernización de subestaciones, lo cual es esencial para atender el creciente aumento de la demanda eléctrica y reducir el nivel de pérdidas.
Los proyectos ejecutados por el BID con la ANDE están contribuyendo significativamente a la modernización y mejora de la infraestructura eléctrica de Paraguay, apoyando el plan maestro de la ANDE y promoviendo el desarrollo sostenible del país. Estos esfuerzos son esenciales para asegurar un suministro eléctrico confiable y eficiente, lo cual es fundamental para el crecimiento económico y el bienestar de la población paraguaya.