Las grandes plataformas tecnológicas como Google, Meta y Tik Tok van dejando sin lectores y audiencias a los medios de comunicación digitales en la red.
Por Arístides Ortiz Duarte
El vasto territorio virtual de la red, gobernado por las plataformas globales de redes sociales, buscadores y vendedores de productos de consumo, es cada vez más hostil con los medios de comunicación online que crean y producen información, noticias y análisis.
Esa hostilidad es la que arrincona cada vez a los medios de alcance global como The New York Times de EE.UU., El País de España, BBC Mundo de Inglaterra e Infobae de Argentina, y también a los pequeños sitios web que aún pululan en la red. Los arrincona hacia los bordes de la red, con la real amenaza de que, con el tiempo, se conviertan en sitios testimoniales de una historia ya pasada.
Esta especie de “animadversión” se sostiene en una nueva lógica: la web de máquinas, donde los datos e informaciones en la red se organizan para que las computadoras y los dispositivos puedan procesarlos y comunicarse entre sí de forma inteligente y autónoma. A diferencia de la web tradicional, que está diseñada para humanos, esta web está diseñada para máquinas, con el objetivo de permitir la inter-operabilidad, el análisis de datos automatizado y la creación de sistemas entre algoritmos e IAs.
¿Quiénes generan y operan con esas hostilidades? Las estadísticas de abajo revelan claramente.
En un logrado reportaje, BBC Mundo estimó que el 68% de la actividad en internet comienza en los motores de búsqueda. Estos motores usan complejos algoritmos e Inteligencia Artificial (IA) que permiten a los usuarios de la red encontrar información en cualquier sitio web mediante el rastreo, indexación y análisis de sus contenidos.
Hay muchos motores de búsqueda en la red, como los de Amazon o Microsoft. Pero, según estima BBC Mundo, cerca del 90% de las búsquedas que realizan los usuarios de internet es a través de Google.
El otro gran actor de internet son las redes sociales. Según el Digital News Report 2025 -elaborado anualmente por el Instituto Reuters y la Universidad de Oxford- la migración de los usuarios que quieren informarse o entender los hechos hacia las plataformas globales -especialmente las nuevas generaciones- es cada vez más evidente. Basado en una encuesta a cerca de 100.000 personas en 48 mercados —incluidos Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú- el reporte muestra el retroceso de los medios tradicionales y el auge de las redes sociales y los chatbots de IA en materia informativa.
Hoy, seis redes sociales superan el 10% de uso semanal de sus usuarios para noticias, frente a solo dos hace una década: TikTok (16%), Instagram y WhatsApp (19%), Facebook (36%), YouTube (30%) y X (12%). Son ya fuentes frecuentes de información y noticias.
Muchos de esos usuarios que migraron a las redes, antes se informaban visitando y leyendo los medios de comunicación arriba citados, u otros pequeños sitios de noticias del mundo. Hoy leen y ven noticias solamente en las redes. Plataformas que originalmente fueron creadas para la comunicación y el entretenimiento entre comunidades de amigos y familias, hoy también se convierten en “formadores” de opinión, con sus lógicas de entretenimiento, híper-brevedad, emocionalidad, híper-consumo y rentabilidad.
Los propietarios y editores de los medios de comunicación, que lenta pero sostenidamente migraron de las publicaciones impresas a las digitales, entraron en la red con la creencia de que, aún con los desafíos previstos, mantendrían sus públicos de lectores, oyentes y televidentes. Pero los hechos y los datos que ahora surgen, son contundentes: los gobernadores de la red van de a poco prescindiendo de los sitios de noticias e información para convertirse ellos mismos en fuentes de información, en “medios periodísticos”, prescindiendo de los medios tradicionales y los periodistas.
La “traición” de Google
En mayo del 2024, Google comenzó a estrenar en su principal motor de búsqueda un tipo de IA que muestra al usuario, en la parte superior de la página, una “Visión General”, un resumen como respuesta a la pregunta que escribió en el buscador. Más abajo ofrece, a un mismo tiempo, una ampliación desglosada de ese resumen.

Esta IA estrenada y en funcionamiento desde hace más de un año es considerado por los editores y periodistas de medios de información digitales como una “traición”. Argumentan que, en sus inicios, internet se basó en un pacto tácito muy simple entre Google y los medios: los medios permitían que el motor de búsqueda de Google entrara a sus sitios y extrajera sus contenidos informativos, a cambio de que les trajera visitas y lectores.
Aquel pacto se rompió.
Lo que está pasando desde hace más de un año es que, cada vez más internautas buscadores de información se conforman con el resumen que les ofrece la IA de Google. Ya no se molestan ni pierden tiempo en buscar lo que quieren saber yendo a los sitios web (los medios de comunicación digitales), las fuentes primeras de la información.
En otras palabras, cada vez menos internautas visitan y leen los medios digitales de comunicación, lo que provoca una sostenida caída de la cantidad de audiencia, de lectores, oyentes y televidentes de esos medios.
Según el citado reportaje de la BBC, numerosos análisis han descubierto que los Resúmenes IA -los que ahora se ven cuando se entra en el buscador de Google- reducen la cantidad de tráfico que Google envía a los sitios web (conocido como “tasa de clics”) entre un 30% y un 70%, dependiendo de lo que busquen los usuarios.
Uno de esos análisis, según una publicación de The Guardian de Inglaterra en 2024, lo realizó la empresa de análisis Authoritas. Este análisis descubrió que un sitio, que anteriormente ocupaba el primer puesto en un resultado de búsqueda, perdió alrededor del 79 % de su tráfico para esa consulta a raíz de que Resúmenes IA de Google mostraba debajo una descripción general de respuesta a la consulta.
Si esto ya ocurre con Resúmenes IA, los editores de medios digitales y expertos en análisis de datos críticos creen que la nueva versión que Google prepara para su buscador, a la que denomina Modo IA, reducirá aún más las visitas o tráfico a los medios de comunicación digitales, porque eliminará por completo la lista tradicional de enlaces que el buscador pone, hasta ahora, a disposición del internauta.
El Modo IA es una IA generativa impulsada por el modelo Gemini de Google, que funciona mediante el análisis de subconsultas para ofrecer respuestas complejas, conversacionales y enriquecidas con información de la web, en lugar de solo una lista de enlaces. Es multimodal, y puede procesar consultas en formato de texto, voz e incluso mediante imágenes. Sus respuestas a las preguntas de los usuarios serán tan completas y precisas que ya no será necesario ir a la fuente primera de donde se surtió el buscador.
Tal como informa el Wall Street Journal, las últimas herramientas de Google, incluidas AI Overviews (el que funciona en el mundo) y su Modo IA estilo chatbot (el que hasta ahora solo funciona en EE.UU. como prueba), están provocando que el tráfico enviado a los editores se desplome, ya que los usuarios no sienten la necesidad de hacer clic para acceder a la fuente real de información, lo que corta a los periodistas, que ya están agobiados, los ingresos por publicidad y suscripciones.
Con el tiempo, la falta de lectores y de sostenibilidad económica asfixiará a los medios digitales.
Barry Adams, fundador de la empresa norteamericana Polemic Digital, experto en audiencia en la red, lo describe así en su web: “Creo que muchos usuarios estarán satisfechos con la información que les ofrece la IA. Podría marcar la diferencia entre tener un negocio viable y la quiebra. Para muchos creadores de sitios será así de drástico”.
Publicar para los algoritmos de las redes
El otro gran gobernador de la red, las plataformas de redes sociales, también va empujando hacia afuera del territorio virtual a los medios de comunicación digitales.

Tal como se cita en el párrafo de arriba, se viene registrando en las estadísticas una sostenida migración de los usuarios de internet que buscan información y noticias de los medios digitales a las redes sociales. Aunque pertenecen a diversas generaciones, las nuevas, aquellas menores de 24 años, son las que más abandonan los medios para buscar la noticia que quieren en Facebook, Instagram, Tik Tok o Youtube.
Conscientes de esta migración, los propietarios, editores y periodistas de los medios se lanzan a las redes con sus SEOs (Optimizadores para Motores de Búsqueda) y expertos en marketing a pescar lectores. Pero para atraer visitas y lectores a sus medios, deben someterse a la lógica de los algoritmos de esas redes: si el título, el párrafo de resumen y el texto completo del material periodístico no se adecuan a la lógica del entretenimiento, la rentabilidad y la híper-brevedad, no cazará lectores.
Como muy bien señaló un reciente artículo publicado en la web de la Fundación Gabo, los medios que no logran transformarse para ganar lectores en las redes, quedan fuera del juego, y muchos de los que sí lo hacen, enfrentan hoy un dilema ético: un vaciamiento de su contenido periodístico. Se enfrentan a un desafío casi existencial: ¿cómo sostener la calidad y la rigurosidad periodística en un entorno gobernado por algoritmos que premian la viralidad, la emocionalidad y la cantidad?
El dilema que enfrentan ahora los medios y periodistas en la red es: ¿Publicamos para los lectores y las audiencias humanas o para los algoritmos?
A esto se suma que, cada vez más, los medios digitales deben pagar, “pautar”, a las redes sociales si quieren que sus materiales periodísticos circulen y se visibilicen ante los usuarios de esas redes, lo que lleva a un relación muy injusta: las plataformas de las redes se benefician gratuitamente de los contenidos que extraen de la web de los medios, pero los medios deben pagar por compartir en esas redes sus contenidos.
Los medios digitales no pueden negar la realidad de que necesitan vivir de los favores de las grandes plataformas de redes y buscadores, porque, en su mayoría absoluta, hacia allí van los internautas. Pero hay otra realidad más en el fondo: el territorio virtual global es organizado y gerenciado por aquellas plataformas, y son muy muy pocas las posibilidades de sostener una lógica periodística, de autonomía, en ese territorio ajeno, que tiene sus propias lógicas y reglas.
Se llega así a la conclusión de que los principios (libertad de expresión, ecuanimidad, libertad de prensa) y la función de anti-poder y concientización del periodismo, tal como lo aprendimos a inicios del siglo 20, están hoy amenazados de muerte en la red.