De cómo se comprometió el directorio del BCP en la expansión de Ueno Bank

En la ingeniería construida para el crecimiento exponencial de Ueno Bank, consolidada con la absorción de Visión Banco y los fondos públicos, la presidencia y el directorio del Banco Central del Paraguay cumplieron una función también central. La famosa puerta giratoria hizo estragos en el sistema financiero paraguayo.

 

El presidente Santiago Peña se había vuelto accionista de una pequeña casa de crédito en los alrededores del Mercado 4: CrediCentro, del hoy conocido Grupo Vázquez. Con capitales cuyos orígenes aún son muy confusos, aquella casa de crédito fue renombrada como Financiera Ueno

En ese tiempo, BASA, el banco del Grupo Cartes, estaba siendo auscultado por captación de fondos supuestamente provenientes de lavado de dinero, y más tarde, durante el gobierno de Mario Abdo Benítez, el propio Horacio Cartes sufría un fuerte golpe financiero al ser bloqueadas sus cuentas por la OFAC, la oficina norteamericana financiera.

Ya convertida en Financiera Ueno, se ubicó en la presidencia a Carlos Carvallo. Ocupó el cargo entre 2021 y 2023.

La famosa puerta giratoria

Santiago Peña fue el candidato de Honor Colorado, dirigido por Horacio Cartes, a la presidencia en las elecciones de abril del 2023. Ganó aquellas elecciones con el 42 por ciento. Al poco tiempo, Peña llevó a la presidencia del Banco Central del Paraguay a Carlos Carvallo, con acuerdo del Senado, de mayoría del Partido Colorado.

Al poco tiempo, Carvallo lideró administrativamente la conversión de Ueno de financiera a banco, a fines de 2023.

Poco después, este banco, hoy denominado sistémico, absorbía a Visión Banco y pasaba a formar parte de un conglomerado de empresas creadas en torno al mismo grupo. Y avanzó, con cambios de reglamentos y otros recursos, con la captación de fondos públicos. Con el tiempo, Ueno llegó a custodiar más de 850 millones de dólares de fondos públicos y 355 millones de dólares del IPS, según reconoció la propia gerencia financiera del IPS.

Así, Ueno se convertía en un banco sistémico, una categoría que, según los reglamentos, debe ser puesta bajo aguda observación y vigilancia, ya que una posible quiebra podría generar una crisis financiera generalizada.

Fue así que, por pedido del presidente y con acuerdo del Senado, se habilitó la denominada puerta giratoria. ¿En qué consiste? En el ámbito bancario, es el paso fluido y constante de altos ejecutivos, directores o funcionarios de entidades reguladoras del Estado, como el Banco Central o las superintendencias bancarias, hacia cargos en la banca privada, o viceversa.

Las alertas que el BCP ignoró

El 5 de junio de 2026 salta otro indicador formal. La Superintendencia de Bancos había notificado a Ueno por exceso de límites con personas vinculadas. Detectaron que empresas como Mowi SA, Grupo M SA y Grupo Hendy SA debían ser consideradas vinculadas y que había que recalcular toda la exposición consolidada.

Un mes después, el 10 de julio, Fernando Rivarola, hasta días antes gerente de Supervisión, envía un correo al superintendente con un memorando.

En ese texto, al que ABC accedió, Rivarola describe lo que los equipos técnicos ya habían visto: Ueno había desembolsado más de 252.521 millones de guaraníes al Grupo Hendy, una firma fundada por particulares que luego pasó a control de Itti SAECA, del mismo Grupo Vázquez, y que finalmente terminó en manos de un empleado de Itti y de una allegada al grupo. Una empresa con ingresos promedio de 73 millones de guaraníes al mes, con patrimonio neto negativo, recibiendo créditos a 10 años sin garantías reales.

Los fondos, según el informe de la Intendencia de Entidades Sistémicas, no se quedaban en Hendy. Iban a Itti, a Redipro y a Red Digital, todas del mismo grupo. Era la ruta del dinero para fondear a las propias empresas del accionista.

Rivarola además advertía sobre la maniobra para tapar el exceso: la venta de cartera a Vinanzas SA, La Tropa SAE, Aime SA y otras, que a su vez fondeaban a las tres primeras.

¿Qué hizo el Directorio con esa alerta?

El propio BCP lo admitió ante el Senado: recibió el documento y no lo elevó a su Directorio. Dijeron que no tenía número de Mesa de Entrada, que había llegado por correo electrónico y que Rivarola ya no ejercía porque el 6 de julio había sido nombrado director de la Agencia Financiera de Desarrollo.

Convirtieron así un problema de fondo en un problema de forma.

El estallido y el directorio que cayó con Ueno

Al tiempo de la intervención, aquella pequeña casa de crédito a la que se le acercó el presidente Peña para convertirse en accionista ya contaba con USD 850 millones de fondos públicos y jubilatorios, siendo el Instituto de Previsión Social el mayor “aportante” de este crecimiento exponencial en tan poco tiempo de Ueno Bank. Para dicha operación también tuvieron que echar manos a la Carta Orgánica del IPS y, tal vez, a la de varias otras entidades, como la Caja de Jubilación de Itaipú y la del propio IPS.
Todo se fue agravando hasta que, finalmente, el directorio del Banco Central definió la intervención, una intervención que debió llegar “un año antes y no permitir que crezca en forma tan descabellada”, según afirmó el economista Carlos Schreiner.

Al momento de la intervención, el directorio del BCP estaba integrado por Carlos Dagoberto Carvallo Spalding (presidente), Marco Aurelio González Maldonado, Carmen María Marín Rodríguez —quien renunció dos días antes de la intervención—, Miguel A. Mora y Liana Emilce Caballero Krause.

Tras la intervención, el directorio sufrió varios cambios, quedando, luego de un breve interinato de Liana Emilce Caballero Krause, como actual presidente Pedro Acosta Bernal.

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