Ese detalle es clave para calcular cuánto perdió efectivamente la estatal y qué obras quedan en el aire.
Los USD 46 millones son parte de dos contratos aprobados por ley en 2024: USD 260 millones con el BID y USD 30 millones con Taiwán para la expansión del sistema de transmisión. Es plata prestada que ANDE debe ejecutar y luego devolver con intereses. Mientras esté congelada en Ueno, no se pierde patrimonialmente, pero la obra no avanza y el reloj del préstamo sigue corriendo. ANDE paga interés por plata que no puede usar y el BID exige avance físico para seguir desembolsando.
La pérdida real de caja propia es mucho menor a lo que se instaló al inicio: G. 36.000 millones de ANDE más G. 43.092 millones de su Caja, en total unos G. 79.000 millones, alrededor de USD 13,2 millones. De ese monto, tus G. 35.000 millones corresponden a la parte operativa. Con la cobertura del Fondo de Garantía de Depósitos de solo 75 salarios mínimos, unos G. 228 millones o USD 38.300 por depositante, ANDE como persona jurídica recuperará de inmediato apenas esa fracción. El resto queda como acreencia en el proceso de liquidación del BCP, que tiene hasta 15 días para concluir el balance de exclusión.
Justamente porque son fondos BID-Taiwán, las obras en riesgo son las que dependen de financiamiento externo y que el presupuesto 2027 ya tiene identificadas.
Los préstamos BID-Taiwán fueron aprobados para la expansión de la transmisión en alta tensión. En el PGN 2027, esas obras aparecen con montos asignados: la fase II de la expansión, que incluye el segundo circuito de la línea de 500 kV Margen Derecha – Villa Hayes, con USD 38 millones previstos para 2027 dentro de un costo total de USD 155 millones; la línea de 500 kV Yguazú – Valenzuela, con USD 31,3 millones; y el mejoramiento del sistema metropolitano, con USD 43,8 millones.
Si el BCP no logra excluir esos depósitos del balance de Ueno y transferirlos a otro banco, ANDE deberá pedir al BID una reprogramación o buscar un puente con el Tesoro para no parar las licitaciones.
Y sin transmisión no hay nueva generación. El Plan Maestro prevé 10 años para transmisión y 20 para generación, pero proyectos como la planta de hidrógeno verde de Atome en Villeta o el futuro centro de datos de IA en Alto Paraná, que prometía USD 10 millones mensuales a ANDE, dependen de que esas líneas de 500 kV y 220 kV estén terminadas. Tener USD 46 millones de préstamos internacionales inmovilizados en un banco en resolución es exactamente el tipo de cuello de botella que frena esa transición.