La prohibición por decreto de las plataformas de juego virtual, en pleno cierre de campaña electoral, influye en la economía familiar, en la de los clubes y reinstala un extendido drama social: la ludopatía. El congreso podrá revisar el decreto luego de las elecciones. En esta nota, el artículo de nuestro columnista Gustavo Reinoso.
La intensa campaña electoral que vive Brasil, previa a la primera vuelta de las elecciones presidenciales fijadas para el 4 de octubre, adoptó un sorpresivo giro con la decisión del candidato a la reelección y actual presidente en ejercicio, Luis Inácio “Lula” Da Silva, de prohibir todas las plataformas de apuestas deportivas online en el país gigante de Sudamérica.
“Tomé esa actitud drástica porque sé que hay muchas personas endeudadas por las apuestas. El juego se convirtió en una desgracia en la vida de la gente pobre porque apuestan, pierden, se endeudan para seguir apostando y pierden el control sobre la deuda”, justificó Lula en un mitin ante sus seguidores en un barrio popular al norte de San Pablo.
La decisión afecta a las apuestas deportivas de cuota fija y a los juegos en línea, en ámbitos físicos y virtuales. El decreto presidencial de urgencia tiene vigencia inmediata, pero en el plazo de 120 días debe ser ratificado por el Congreso; de lo contrario, quedará sin efecto.
La respuesta de la oposición: “Estafa electoral”
El adversario político, principal rival de Lula y candidato de la derecha a la presidencia, el senador Flavio Bolsonaro, cuestionó la medida tachándola de burdo oportunismo electoral. Una “estafa electoral”, según sus palabras, y recordó que el propio gobierno de Lula reglamentó ese mercado, otorgó las licencias y recaudó cerca de R$ 20.000 millones (más de 3.800.000 dólares) en impuestos pagados por las operadoras.
Bolsonaro también señaló que Lula utilizó una medida provisoria cuya vigencia dependía de la aprobación del Congreso dentro de un plazo de 120 días. “Cuando concluya ese plazo, y si no hay aprobación del Legislativo, las apuestas podrán volver con más fuerza, pero las elecciones ya habrán pasado”, declaró.
Alarma en los clubes de fútbol por el impacto financiero
En los últimos años, las plataformas de apuestas deportivas por internet se han convertido en una de las principales fuentes de ingresos para el deporte a nivel global. No solo para el fútbol profesional, sino también para deportes olímpicos o paraolímpicos, a los que habitualmente, en muchos países, se destina una parte de los ingresos impositivos originados en la actividad.
En ese contexto, el presidente del Flamengo, Luiz Eduardo Baptista, se manifestó contra la medida presidencial. Baptista afirmó que la nueva regulación podría modificar las previsiones financieras de la institución y complicar el cumplimiento de compromisos económicos adquiridos para los próximos meses. Incluso vaticinó que la decisión brasileña puede modificar el equilibrio económico de la región y sostuvo que los clubes argentinos podrían beneficiarse ante una eventual pérdida de capacidad financiera de sus pares brasileños.
“Habrá un debilitamiento aún mayor del fútbol brasileño y un fortalecimiento del fútbol argentino”, aseguró.
El peligro silencioso: La ludopatía en niños y adolescentes
El análisis de los efectos de la fuerte irrupción de las plataformas de apuestas deportivas en la salud mental de la población, particularmente en niños, adolescentes y jóvenes, trasciende largamente este nivel del debate. La proliferación de las apps, sitios web y todo tipo de plataformas de apuestas sitúa a los menores ante un gran riesgo de caer en la adicción ludópata.
Juego compulsivo, juego patológico, ludopatía, adicción al juego y apuestas excesivas son sólo algunos de los términos que engloban un mismo problema. El crecimiento inédito del mercado de las apuestas trajo aparejadas formas problemáticas de juego, las cuales se empezaron a derivar en enfermedad o adicción.
Los investigadores del Conicet Argentina, el sociólogo Astor Barotto y la neurocientífica y farmacóloga Betina González, realizaron una investigación, ya en el año 2024. Es una ilustrativa introducción al problema.
La neurocientífica González define a la adicción como un “trastorno cerebral crónico caracterizado por la búsqueda compulsiva de stimuli gratificantes”.
Para los autores, “varios elementos confluyen para que las apuestas, y en particular las deportivas, sean un fenómeno en constante expansión”. Esto se debe a que “se trata de una actividad escasamente regulada por el Estado a la que cualquier persona puede acceder y es atractiva desde el momento en que promete recompensar con dinero un ‘saber’ sobre deportes en un país con alto consumo de espectáculos deportivos”.
Los investigadores establecen que “lo que se pone en juego en las apuestas no es sólo ganar o perder dinero. También es importante para los jóvenes demostrar a sus amigos que ellos ‘saben de deportes’, y ganar una apuesta es la confirmación de ese saber”.
El cerebro adolescente ante el estímulo del juego
El juego patológico o ludopatía es un riesgo en la adolescencia y adultez temprana debido a que en esta etapa están en plena maduración áreas cerebrales involucradas en el procesamiento de recompensas, como la corteza prefrontal, que controla las conductas impulsivas y la toma de decisiones, según los investigadores.
Añaden que los individuos con algunos trastornos como el déficit de atención e hiperactividad (TDAH), depresión o ansiedad tienen un mayor riesgo de desarrollar ludopatía u otras adicciones. La búsqueda de estímulos, junto con un control deficiente de impulsos, son características comunes en estas condiciones, lo que puede predisponer a conductas adictivas como el juego.
Aunque no se puede decir que la adicción al juego afecta únicamente al sector social de bajos ingresos, está demostrado con datos estadísticos de la investigación que las personas que ocupan los lugares más bajos en la escala social comprometen una mayor proporción de sus ingresos en las apuestas.
Si bien la mayoría de las legislaciones nacionales prohíben el acceso de menores a las plataformas de apuestas, la vulnerabilidad de los filtros digitales y la proliferación de sitios web y apps ilegales se revelan como importantes desafíos frente a la intención de mantener alejados a los niños y adolescentes de las apuestas. Una regulación inteligente, que contemple los diversos intereses sectoriales, y una ciudadanía informada sobre los potenciales riesgos de las apuestas deportivas pueden ser las claves para afrontar los variados aspectos del tema.