La revitalización de la decena de espacios verdes emblemáticos de la ciudad nunca se ejecutó, pese a que la comuna capitalitna se endeudó en concepto de bonos para obtener los miles de millones.
El 16 de enero del 2020, el exintendente Oscar “Nenecho” Rodríguez (quien renunció a su cargo en 2025 presionado por hechos de corrupción), luego de sustituir al exintendente Mario Ferreiro, firmó la emisión de una serie de bonos para que la Municipalidad de Asunción tuviera recursos para invertir en infraestructura urbana de la ciudad.
De estos bonos, el G6 disponía de Gs. 10.000 millones para invertir exclusivamente en la infraestructura de al menos 10 plazas y parques. En el 2021, la administración de Rodríguez colocó y recibió el valor de los bonos convertidos en miles de millones de guaraníes, incluyendo los 10.000 millones.
No se confeccionó una lista oficial de los espacios que recibirían la inversión, pero fuentes de la municipalidad confirmaron a El prisma que cinco de los espacios verdes más emblemáticos de Asunción iban a ser objetos de obras para su revitalización: los parques Caballero y Carlos Antonio López y las plazas De los Desparecidos, Libertad (ubicada entre las calles Chile y Estrella) y De la Independencia (ubicada entre las calles Palma, Independencia Nacional y Nuestra Señora de la Asunción).
Numerosas publicaciones periodísticas comprobaron que, hasta hoy, se desconoce el destino de los miles de millones que debían invertirse en los 10 espacios verdes, ya que no hay en la municipalidad registro alguno de la planificación ni de obras realizadas en esos espacios. Por este caso y por varios otros, la Fiscalía General del Estado investiga a Rodríguez.
El parque Carlos A. López es uno de los que podrían haber sido intervenido con obras de infraestructura, pero este histórico espacio verde, fundado en junio de 1935, uno de los pulmones ambientales del Centro Histórico de Asunción que sirve a miles de usuarios que viven en cuatro populosos barrios de la ciudad, está deteriorado y en mal estado desde hace años.
Jorge Solis, miembro de la Asociación Amigos y Vecinos del parque Carlos A. López, arquitecto de profesión, dijo a El Prisma: “No tengo noción del tiempo en que la municipalidad hizo la última inversión e intervención física en nuestro parque”.
Solis dijo que, si la municipalidad tuviera los recursos para invertir en su infraestructura, “nosotros como asociación priorizaríamos todos los accesos al parque, mejorar todas las áreas deportivas, como las canchas de fútbol y de básquebol, los espacios de atracción y entretenimiento como el de los juegos para niños, el mirador y la terraza del tanque de agua”.
Nuestro entrevistado informó que los socios de la asociación de vecinos aportan dinero para realizar algunas pequeñas mejoras en el parque, como la refacción de los baños del lugar, pero que las infraestructuras de envergadura, como las que citó arriba, requieren de muchos recursos financieros que los vecinos no tienen.
La situación de abandono del parque de Sajonia es la misma que padecía la plaza Herminio Giménez. Cansados de tanto abandono de la municipalidad, los vecinos que viven alrededor de la plaza se unieron en una asociación y, mediante la autogestión, las donaciones particulares y el apoyo de empresas privadas, transformaron este espacio creando un modelo de gestión compartida.
El emblemático parque Bernardino Caballero es otro ejemplo. Los vecinos conformaron una asociación y, desde aquí, se esfuerzan para que la autoridad municipal cumpla con su responsabilidad con el parque.