Según Peña, Asunción será la capital más linda de América Latina

Desde hoy la calle Presidente Franco se libera de los enredos de cables, de la polución visual y el peligro que conlleva. Un ejército de trabajadores aguardó la presencia del presidente Santiago Peña para arrancar la última parte del trabajo del cableado subterráneo.

 

14 de Mayo y Presidente Franco. En una esquina La Casa de la Independencia, en la otra lo que fue alguna vez el Hotel Embajador. Cuatro cuadras de Presidente Franco se clausuran para aguardar la presencia de Peña y su esposa, Leticia Ocampos, la coordinadora, desde la Oficina de la Primera Dama, del proyecto de revitalización del Centro Histórico de Asunción.

Los trabajadores del “aire”, con tijera en mano, están ya prestos desde hace media hora. Un ejército de trabajadores de la ANDE y de las operadores de telecomunicaciones aguardan el acto. Peña y Ocampos llegan con camisas de a’o po’i. Ocampos luce un pantalón al estilo Oxford que le cubre toda la pierna.

“El domingo terminamos todo, todo”, nos cuenta el ingeniero Ernesto Rodríguez, en relación con esta última etapa. Ya los cables están embutidos en el subterráneo, pero tienen que acordar las redes de interconexión con las operadoras. Unas 10 operadoras utilizaban los postes de la ANDE y ahora el ducto subterráneo.

“Nos espera un laburazo”, exclama Ayrton Zavala, técnico de Personal, a cargo de una cuadrilla.

A la llegada de Peña, el presidente de la ANDE, Félix Sosa, le muestra el plano. Los trabajadores del aire, con unas enormes tijeras, en una cabina de grúa, siguen aguardando la orden. Por fin, esa orden llega.

La caída total de un fardo gigante arranca aplausos. Y en su desnudez, una de las columnas, en la vereda del ex Hotel Embajador, frente a la Casa de la Independencia, muestra los agujeros de antiguas balas, tal vez de los frecuentes golpes de Estado de principios del siglo 19. O del 54, aquel que llevó a Alfredo Stroessner a la Presidencia por 35 años.

Son columnas de la primera empresa de servicio eléctrico: La Compañía Norteamericana de Luz y Tracción. La que también era la encargada del tranvía eléctrico, explica Rodríguez.

Lo que era el hotel Embajador está en completo abandono, como muchos edificios y casas. La esposa del presidente recuerda que en su niñez venían con el padre a almorzar ahí.

Será restaurado, anuncian.

Las dos cuadras, casi al mismo tiempo, quedan sin cables. El presidente lo festeja y se envalentona: “Asunción será la capital más linda de América Latina”, afirma desde el vamos, enumerando luego algunas de las acciones que se están tomando para revitalizar el centro histórico.

En ese recuento anuncia que en mayo del año próximo serán ocupadas las oficinas de gobierno, esos edificios en bloques que se han instalado muy cerca del Puerto de Asunción. O lo queda del puerto desde que lo mudaron a Villeta.

Entre las múltiples medidas anunciadas, la intendencia municipal ha ordenado bajar en un 50% el impuesto a los inmuebles del centro histórico. Y el Ministerio de la Vivienda y Urbanismo ofrece un crédito para comprar inmuebles en el centro. Entre otros planes decretados.

Con sus balas “revolucionarias”, así quedó la más antigua columna de electricidad del país.

 

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