De Hiroshima y Nagasaki y las grullas de la paz

Con motivos de cumplirse 80 años de los bombardeos atómicos en Hiroshima y Nagasaki y bajo el nombre “Átomos por la Paz” se llevó adelante un concurrido encuentro el día viernes en el Centro de Convenciones de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) dentro del Campus Universitario de San Lorenzo. El mismo contó con la asistencia de más de 200 personas.

Los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki ocurrieron en el mes de agosto, 6 y 9 respectivamente, del año 1945, en los tramos finales de la Segunda Guerra Mundial. En esos días, fueron lanzadas dos bombas atómicas sobre ambas ciudades japonesas provocando una devastación sin precedentes y marcando un antes y un después en la historia de la humanidad.

Debido a estos acontecimientos históricos surgió a nivel mundial la reflexión sobre el poder destructivo de la ciencia cuando es utilizada con fines bélicos. En 1957, ya a raíz de lo sucedido, se creó el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) con la misión de promover los usos pacíficos de la energía nuclear.

En la ocasión estuvieron como conferencistas el Mag. Richard Florentín, director de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el Dr. Eduardo Nakayama, historiador y actual senador nacional. También se contó con una importante exposición fotográfica y una feria de gastronomía japonesa.

El objetivo en que pusieron especial énfasis durante las charlas de esa noche no fue solo recordar y reflexionar sobre estos hechos históricos, sino promover el compromiso con la cultura de paz, la memoria colectiva y el uso pacífico de la ciencia con aplicaciones nucleares.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del doctor Héctor David Nakayama, director general de la DGICT y presidente de la CNEA, la doctora Zully Vera de Molinas, rectora de la UNA y S.E, Katsumi Itagaki, embajador extraordinario y plenipotenciario de Japón en Paraguay.

La primera ponencia denominada “Ciencia con conciencia: desde la destrucción atómica hasta los átomos por la paz” fue realizada por Richard Florentín, director de la Comisión Nacional de Energía Atómica, quien afirmó que “el poder del átomo debe estar siempre a servicio de la humanidad y nunca más para su destrucción”

La conferencia

Durante las charlas se recordó que ya antes de la Segunda Guerra Mundial, en 1938 se descubrió la fisión nuclear en Alemania por Otto Hahn y Fritz Strassmann. También se recordó que el anuncio de la rendición de Japón fue el 15 de agosto, tan solo días después de Nagasaki, siendo firmada y finalizada oficialmente la guerra el 2 de setiembre del mismo año.

“Reflexiones sobre el fin de la segunda guerra mundial y los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki (1945-2025)” fue el título de la segunda ponencia a cargo de Eduardo Nakayama. El conferencista citó a Juan Bautista Alberdi, quien consideraba que la guerra desnaturalizaba cualquier valor positivo, corrompiendo la moral y causando daño a la sociedad y al progreso.

Organizaron esta actividad la UNA a través de la CNEA dependiente de la Dirección General de Investigación Científica y Tecnológica (DGICT), la Embajada del Japón y la Federación de Asociaciones de Residentes de Prefecturas del Japón en Paraguay (FAPJ).

Durante el evento se pudo apreciar una importante exposición fotográfica que ofrecía una mirada reflexiva e ilustrada sobre los efectos de las bombas atómicas y el anhelo y los mensajes de paz de todo su pueblo.

También se realizó una feria de gastronomía japonesa para un acercamiento cultural al Japón contemporáneo. El momento artístico estuvo a cargo del grupo Japan Bunka, que presentó dos performances de tambores japoneses o Taiko.

Mesa de artesanías japonesas.

Mil grullas de papel como deseos de paz

Se contó además con una muestra denominada “Grullas por la Paz”, inspirada en la historia de Sadako Sasaki, una niña víctima de Hiroshima, cuya figura se convirtió en símbolo internacional de la paz tras su deseo de plegar mil grullas para pedir por su recuperación y el fin de las guerras.

Dentro del folclore y la creencia japoneses existe la idea de que quien logre realizar mil grullas de papel podrá pedir cualquier deseo. Ese fue el motivo por el que Sadako, una niña superviviente de la explosión de la bomba atómica de Hiroshima se puso a plegar papel. Por este motivo, las grullas de origami son un símbolo relacionado con la paz.

La historia cuenta que la niña contaba tan sólo con dos años cuando se lanzó bomba atómica sobre Hiroshima. Aunque aparentemente no le había pasado nada, años después le detectaron una leucemia, que se le había desarrollado como consecuencia de la exposición a la radiación.

Estaba enferma y pedía por su recuperación. Sin embargo, a pesar de su empeño, falleció a los doce años de edad. ¿Pudo la niña hacer las mil grullas? Hay dos versiones. Una dice que sí que lo hizo y que sus padres las guardaron todas. Otra asegura que se quedó en la 644 y que sus compañeros de clase realizaron las que faltaban para enterrarlas con ellas.

 

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