El presidente argentino Javier Milei habilitó la firma del acta de acuerdo entre las partes que ubica la tarifa a USD 28 MWh. Paraguay estaba pagando 22,63. Por un lado, habilita al uso del 50% de la energía, pero, por el otro, establece una cláusula que podría ser una trampa “mortal”: un promedio de uso de tan solo alrededor del 20%.
El acta pretende poner fin a un gran desorden administrativo, pero quién pagará los platos rotos de Yacyretá.
Según el titular de la ANDE, Félix Sosa, con este acuerdo se pondrá fin a un desorden administrativo en la entidad binacional. Un desorden que ya estaba causando estragos, al punto de que la entidad estaba tomando deudas solo para salvar su funcionamiento.
En este desorden, Paraguay estaba pagando USD 22,63 MWh por la energía, mientras que la Argentina pagaba, o debía hacerlo, 16 dólares.
Paraguay “siempre paga, Argentina siempre se atrasa”, afirma Félix Sosa.
Este retraso se ahondó desde que el gobierno de Milei retiró el subsidio a la distribución de la energía en su país.
En el acta se estima oportuno y necesario definir una nueva modalidad de pago a reconocer por los sistemas nacionales, que permita a la EBY cubrir sus costos de operación y mantenimiento, los necesarios para financiar “el Plan de Rehabilitación de la Central, el proyecto de ampliación de la capacidad de generación Aña Cuá y obras complementarias, entre otros”.
El documento establece este precio y sus derivados para el 2025, con posibilidad de revisión, y por lo tanto de extensión, hasta el 2029.
El acta de acuerdo operativo permite que el presidente de la ANDE firme por Paraguay el documento.
Según el expresidente de la ANDE, Pedro Ferreira, esto puede constituirse en una extralimitación al ser, entre otras cosas, “un acuerdo de menor nivel a las condiciones de comercialización de Yacyretá que ya están previstas en el tratado. No sé si un presidente de la Ande tiene la atribución”.
“La tarifa está establecida por el tratado. Lo que pasa es que Argentina se niega a cumplir el tratado. El primer intento grande fue en el 1992”, con la nota reversal, rechazada entonces por el Congreso paraguayo, donde establecía que la empresa argentina podía comprar a USD 16 MWh, recuerda Ferreira.
Efectivamente, desde aquel tiempo no existe una tarifa fija en Yacyretá.
De hecho, el acuerdo mencionado establece la palabra compra para la ANDE y remuneración para la empresa argentina. No tarifa.
Tal vez el punto más crítico, y contradictorio, del acuerdo a firmarse esté en estas disposiciones: “La ANDE se compromete a tomar 425 MW medios del total de energía producida por la CHY con una flexibilidad de +/- 10%, durante el periodo que va del 1 de enero de 2025 al 31 de diciembre de 2025, para atender sus requerimientos energéticos. ANDE se compromete a informar a la EBY y a la SCEyM de manera periódica, y con dos meses de antelación, su programación trimestral de asignación de energía, la cual se realizará respetando la media anual de 425 MW con el porcentaje de flexibilidad de +/- 10%.”
Esa media de que la habla el acuerdo es apenas alrededor del 20 por ciento de la energía generada por Yacyretá que está muy por encima de 2000 MW, sostiene Ferreira.
¿Somos dueños del 50% o no?
Quién pagará la diferencia
Según el presidente de la ANDE, la combinación entre la potencia contratada de Itaipú y la energía de Yacyretá más la de Acaray permite a Paraguay un equilibro en la distribución de energía, pero alguien deberá pagar ese salto de 22 a 28 dólares. Sobre todo ahora que se ha instalado la subestación de Valenzuela con un tendido desde Yacyretá.
Quién. Quiénes
“Es claro que será el usuario, ¿quién más?”, resuelve Ferreira.
Es probable que la ahora habilitación del acta de acuerdo por parte del presidente Milei se haya definido en la reunión con el presidente Santiago Peña aquel 9 de abril del 2025 (foto de portada), aunque aquella vez, según Peña, hablaron, como economistas que son, de teorías y formas de ayudar a la población más vulnerable.