Los Oscar cerraron sus contratos con la televisión. MTV desapareció de escena de la tevé el 31 de diciembre. El streaming se mundializa y los plasmas ya son un multimedio. Qué quedó hoy de aquella borrosa pantalla, en negro y blanco, y luego color.
En diciembre pasado, la academia de ciencias y artes cinematográficas de Hollywood anunció que a partir de 2029 la célebre gala de entrega de sus premios “Oscar” abandonará la televisión. A partir de ese año, uno de los eventos televisivos más añejos y tradicionales a escala global dejará ese medio y se pasará de lleno al streaming por internet. La plataforma You Tube será desde esa fecha la titular absoluta de los derechos de transmisión.
Al fenecer el año pasado, el 31 de diciembre, dejaron de transmitir las señales musicales de MTV. El canal de cable fue fundamental para crear y difundir una estética innovadora. Construyó la sensibilidad visual contemporánea por medio del video musical, difundido a escala global por la mítica señal.
Fue superada sin paliativos por las plataformas musicales que, a elección del usuario, ofrecen acceso a material musical en video y audio, infinitamente superiores en variedad y cantidad.
MTV cayó inexorablemente sepultada por la revolución que contribuyó a construir, transformando en el proceso la manera en que escuchamos y “vemos” música.
Internet favoreció un nuevo tipo de público de producciones audiovisuales. En la actualidad se consume en forma individual, diferida y personalizada.
La televisión ha dejado de ser progresivamente una herramienta de masas para convertirse en un medio consumido individualmente.
Actualmente, la mayoría de grandes cadenas informativas internacionales ofrecen su señal en directo, online, en sus paginas Web o en You Tube. Supera ampliamente la oferta de cualquier sistema de Tv cable.
Reed Hastings, CEO de Netflix, llegó a declarar: “La televisión lineal habrá desaparecido en veinte años porque todos los programas estarán disponibles en internet”.
El declive de la TV tradicional no es simplemente una cuestión de herramienta tecnológica o de preferencia en contenidos, es el síntoma de una mutación en el modo en el que las personas consumen los medios. La programación tradicional llamada “en línea” es aquella decidida por la emisora y en la que no puede incidir el espectador. El streaming, por el contrario, permite que el espectador elija, dentro de lo ofertado, qué ver y cuándo verlo.
El propio aparato que conocemos como televisor se está transformando en otra cosa: los actuales equipos buscan fusionar las propiedades de una computadora con las de un televisor y erigirse en un aparato que aglutine todas las facetas del ocio y el tiempo libre de sus usuarios.
Otro cambio tecnológico que insidió en las características actuales del consumo audiovisual, sobre todo de los más jóvenes, es la irrupción de los teléfonos celulares inteligentes, capaces de reproducir imágenes en alta definición.
Al parecer, el futuro está en esa pantalla que es también una extensión de nuestras manos, una nueva tevé personal, unida al individuo físicamente. Ante esto, las pantallas planas de alta definición de los televisores digitales parecen bestias antediluvianas inútiles y lejanas.
Quizás el ultimo baluarte significativo que le queda en las manos a la industria televisiva es la trasmisión de los eventos deportivos. A pesar de que las televisoras dueñas de los derechos de trasmisión también difunden los eventos por sus plataformas en internet, el negocio está en manos de las grandes cadenas de televisión que aún se muestran renuentes a la migración total al formato streaming.
Simultáneamente, cada vez son más las paginas web de internet que, valiéndose de grises legales y normativos, ofrecen gratuitamente estos contenidos. Si bien los dueños de los derechos de trasmisión suelen calificar este proceder como “piratería”, no debemos olvidar que en la industria musical sucedió algo similar una década y media atrás, con los sitios de internet que ofrecían reproducción y descarga de contenido musical.
A los pocos años, estos sitios prácticamente remplazaron en el mercado al consumo tradicional de la música, que masivamente optó por las herramientas de internet que dieron origen a florecientes empresas. Quizás en poco tiempo pase lo mismo con estas paginas web que ofrecen eventos deportivos en vivo y en directo.
Mencionamos más arriba que todas las señales internacionales de noticias ofrecen sus señales en directo por internet, pero no solo está ocurriendo eso. Luego de que en los primeros años de generalización del acceso a plataformas como You Tube se multiplicara el numero de creadores de contenido sobre los mas diversos temas, en los últimos años el periodismo tradicional, proveniente de la radio y la televisión, desembarcó en el streaming.
Las inversiones empresariales apuntan a la creación de medios periodísticos que disputen el mercado y la audiencia con los medios tradicionales. Si bien en Paraguay esto aun parece lejano, sin duda, a su debido tiempo ocurrirá.
Para quienes, como yo, presenciaron la evolución de la televisión desde el negro y blanco, pasando por el color, el cable y finalmente la señal digital, es imposible no mirar, desde este presente saturado de estímulos audiovisuales, el pasado con un dejo de nostalgia.