Ahora nuestro país es considerado un aliado estratégico para la explotación de minerales esenciales para las nuevas industrias. Cuáles son los minerales que atraen de Paraguay. Cómo negociar esta posible participación en las cadenas de producción mundial en beneficio del país.
El viernes pasado el Ministerio de Relaciones Exteriores hizo pública la información siguiente: La República del Paraguay recibió una invitación del Departamento de Estado de los Estados Unidos, para participar, el próximo miércoles 4 de febrero, en Washington, en una reunión para tratar el tema de las tierras raras y minerales críticos. La convocatoria de la superpotencia esta dirigida a sus aliados de todo el mundo.
Según el comunicado de la Cancillería, el principal objetivo de la reunión es: “Fortalecer las cadenas de suministro de los minerales críticos con los socios internacionales”, algo calificado como “vital para la seguridad económica y nacional de los Estados Unidos”. Así dice la invitación cursada por el gobierno estadounidense. La reunión será presidida por el secretario de Estado norteamericano Marco Rubio.
Los minerales críticos o materiales críticos son materias primas esenciales para la economía tecnológica. No existe un catálogo único de estos materiales ya que los minerales y materias críticas varían según cada país o grupo de países, pero en general son aquellos elementos imprescindibles para el desarrollo y fabricación de dispositivos tecnológicos con múltiples aplicaciones; energía, medicina, comunicaciones, informática avanzada, IA, industria armamentística, etc. El Servicio Geológico de los Estados Unidos catalogó como críticos 60 minerales en 2025, entre los que están: el oro, la plata, el cobre, uranio, carbón metalúrgico, potasa, renio, silicio, plomo, litio, paladio, titanio, iridio entre otros. La lista completa está disponible en internet.
En cuanto a las tierras raras son 17 elementos químicos raramente encontrados en estado puro en la corteza terrestre. Comprenden los siguientes elementos: escandio, itrio, lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio. Las tierras raras se utilizan en aleaciones para fabricar equipos médicos de punta, dispositivos de energías limpias; baterías, vidrios fotovoltaicos, imágenes y luminiscentes (Láser, iluminación, pantallas LCD) y tecnología militar.
China domina el mercado mundial y la cadena de suministro de las tierras raras y minerales críticos. Controla el 70 % de la extracción mundial y un 90% de las tierras raras procesadas del mundo. Este predominio es posible por los riquísimos yacimientos al noroeste de Beijing, en Bayan Obo y en Ganzhou al sur del país. Esta riqueza mineral se cobra un elevado precio ambiental por la extracción colateral de metales pesados y material radioactivo en minas a cielo abierto.
La nueva estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos, publicada en noviembre pasado, cita como prioridad central preservar y ampliar el predominio tecnológico de los estadounidenses en la industria tecnología, el desarrollo de la Inteligencia Artificial y los desarrollos militares avanzados.
Para lograr ese objetivo, los estrategas de Washington platean romper el predominio chino en la producción y comercialización de estas materias primas cruciales, mediante la exploración de potenciales yacimientos en otros países, particularmente en los países aliados de los EE.UU. como el Paraguay.
Si la superpotencia de nuestro hemisferio quiere confrontar con una posibilidad de éxito la hegemonía china en las industrias tecnológicas, es de su interés independizarse de las importaciones chinas. Por lo tanto, la ampliación de las fuentes de minerales críticos y tierras raras será una estrategia geopolítica permanente de Washington que se mantendrá en el tiempo más allá de la actual administración, lo que convierte a la necesidad estratégica estadounidense en una potencial fuente de oportunidades económicas.
Según estudios del Vice Ministerio de Minas y Energías, así como prospectivas del Conacyt, en el Paraguay existen indicios de la presencia de minerales de uso en la alta tecnología actual. Tierras raras (Niobio y Neodimio) se localizaron en Cerro Sarambí y Chiriguello, en el Amambay, con indicios de una posible cuenca mineral que abarcaría los departamentos de Canindeyú y San Pedro. Estos elementos se utilizan en la fabricación de imanes permanentes para vehículos eléctricos, turbinas eólicas y sistemas de defensa militar. Un mineral critico, el titanio, se detectó en los suelos del Alto Paraná.
Así mismo esta certificada la presencia del uranio en Yuty, Caazapá, y Coronel Oviedo, en el departamento de Caaguazú. Existen indicios detectados de litio en las aguas subterráneas saladas de Chaco Paraguayo, en el vértice cercano a las fronteras argentinas y bolivianas.
El Paraguay moderno, que se construyó tras la guerra contra la triple alianza, tiene una extensa historia de explotación poco equitativa de sus recursos naturales. Desde los enclaves yerbateros y agroganaderos del pasado, hasta las actuales usinas hidroeléctricas binacionales o el monocultivo industrial del agronegocio, se perfiló una estructura económica con una legislación socioambiental débil y una baja presión tributaria, que trajo como consecuencia una reducida contribución de los sectores económicos mas florecientes en el sostenimiento material de la sociedad paraguaya en su conjunto.
Hoy, el Paraguay tiene la oportunidad de explorar nuevos caminos en su actividad económica que tienen el potencial de hacernos dejar atrás la condición de meros productores agropecuarios, pero para lograrlo nuestras autoridades no deben confundir alianza estratégica, con alineamiento automático e incondicional y defender ante el poderoso amigo americano los intereses del país.
Las inversiones directas extranjeras no solo son necesarias, son imprescindibles para el desarrollo de un país como el Paraguay. Sin embargo, es preciso que se acuerden mecanismos de reinversión de parte de la ganancia en el país, así como la transferencia de conocimientos y tecnología, para contar en el futuro de bases para desarrollar nuestros propios capitales e industria minera. Si no se acuerdan condiciones justas y equilibradas será una oportunidad perdida.