Luego de 10 meses de congelamiento, el reinicio de las negociaciones, previsto para el 15 de diciembre, tendrá ya a los negociadores de Brasil y Paraguay jugando cartas muy apretadas. En el lado brasilero hay fuertes cuestionamientos a la tarifa establecida en abril del 2024. Y por este mismo alza, en Paraguay, la ANDE ya está viendo como recargar en comercios e industrias la pérdida por el aumento arbitrario del precio.
Como ya se sabe, en el 2023 ya venció el plazo del tratado firmado por Paraguay y Brasil en 1973. En su Anexo C, el que debe revisarse, se establece que la tarifa debe corresponder únicamente al costo operativo, una vez saldada la deuda por la cual se financiaron las obras.
Esta deuda ya terminó. Y correspondía entonces que la tarifa fluctúe de acuerdo al costo operativo de la entidad.
El otro gran tema es la cesión de la energía.
En el mismo anexo se establece que la energía excedente, la que no se usa, se ceda al país que lo necesite.
Este punto del anexo siempre fue en favor de Brasil, el país desarrollado.
Paraguay no tenía infraestructura en tendido para distribuir la energía de Itaipú si no hasta que, en el 2009, por el acuerdo Lula-Lugo, se consiguió, además de la triplicación del precio de la energía cedida, el famoso tenido 500 Kv.
La conquista “histórica”
A menos de un año de su mandato, el gobierno de Santiago Peña, en mayo de 2024, presentó el resultado de una negociación previa a la revisión del anexo C. El Acta de Entendimiento de abril de 2024, firmada el 14 de mayo del mismo año.
Sin información previa, ni acá ni en Brasil, el gobierno paraguayo presentaba abiertamente, al unísimo de sus negociadores, como “una conquista histórica” el hecho de haber conseguido USD 650 millones anuales más en Gastos Sociales.
Qué se hizo. Pues se alzó la tarifa de la energía a 19,28, incorporando ésta un gasto discrecional, el denominado Gastos Sociales. O gastos socioambientales.
Los negociadores brasileros firmaron a regañadientes, ubicando, en el mismo preacuerdo, que, a partir del 1 de enero de 2027, la tarifa corresponderá únicamente al costo operativo. Este dinero es el que el gobierno de Santiago Peña usa, si pasar por el Presupuesto General de Gastos de la Nación, para refacción de colegios, asfaltos, pupitres escolares y aún viviendas sociales.
Al principio, el presidente de la ANDE, Félix Sosa, había sostenido que por el sistema de interconectado nacional (Acaray, Yacyretá, Itaipú), esta nueva tarifa no afectaría al presupuesto de la ANDE, pero rápidamente sí afectó sobremanera.
Esto, entre otras cosas, porque la mayor parte de la energía distribuida por la entidad estatal ya es la de Itaipú. A tal punto que, en el 2024, Paraguay usó, por primera vez, el 30.8. de todo lo que produce la entidad binacional.
De acuerdo con la ingeniera Mercedes Canese, exviceministra de Minas y Energía, la ANDE está “perdiendo USD 300 millones” anuales al comprar a 19,28 lo que, en la actualidad, sin la deuda, debería estar entre 8 a 10 dólares.
Durante el congelamiento de las negociaciones (Paraguay había decidido tal congelamiento al saltar la información de que durante el gobierno de Jair Bolsonaro se espió a autoridades paraguayas), en Brasil empezaron los cuestionamientos más fuertes. El asunto de la tarifa discrecional llegó a la Cámara de Diputados. Esta convocó a autoridades de la binacional, de Minas y Energía y de Economía para abordar el tema, considerado, por muchos, “ilegal”.
Es que el propio Anexo C estable que la tarifa, sin deuda, debe corresponder únicamente al costo operativo. Es decir, lo que la entidad utiliza en gastos corrientes para producir la energía.
Brasil se prepara para dejar que Itaipú sea solo una proveedora de energía, como lo que es, comenta la economista Gladys Benegas, ex directora financiera de la entidad, al ver que en el lado brasilero se cuenta con mucho menos funcionarios ya. En el lado paraguayo, se utilizan unos USD 80 millones anuales más en sueldos.
La cesión
El gran elemento de negociación del gobierno paraguayo (y también cuna de grandes negociados, según varios entendidos), es la cesión de la energía.
Este aparece como el tema central para los brasileros: cómo hacer que la mayor parte de la energía siga yendo a Brasil. Y que la tarifa sea la más barata posible.
En esta combinación de intereses, a qué juega Paraguay.
Según el ministro de Industria y Comercio, Javier Giménez, la energía excedente ya no es tanta, por lo que el país está pensando más en cómo explorar fuentes alternativas de producción de energía eléctrica. Y es acá la carta principal que tiene el gobierno paraguayo para seguir atando la tarifa a alguna compensación. Quiere que Itaipú invierta en la planta solar flotante “más grande del mundo”.
Este ya es un propósito muy declarado y que, según el director de Energías Renovables de Itaipú, Pedro Domaniczky, desde el lado brasilero se ve muy bien.
El propio director de Itaipú del lado paraguayo, Justo Zacarías Irún, ha dicho que en el embalse hay 170.000 hectáreas, cubiertas de agua, que se pueden utilizar para llenar con paneles solares flotantes.
Actualmente, como plan piloto, ya está funcionando, por etapa, una planta en una hectárea. Cuando finalice completamente, se la utilizará como energía eléctrica en el área denominada prioritaria de Itaipú Binacional.
Pero la cesión deberá mutar a partir del 2027 en venta. Así establece el preacuerdo de abril de 2024. Venta al mercado brasilero.
Hasta ahora Paraguay no ha presentado al público un plan específico para administrar toda la energía que de su excedente deberá vender. Es un tema bastante complejo, se arriesgó a decir el director de Distribución de la ANDE, Francisco Escudero, quien nos prometió una entrevista explicativa de cómo está el sistema y qué se necesita para hacer efectiva esta venta al “mercado libre” de Brasil.
Próxima entrega: Qué se necesita para venderle “libremente” la energía a Brasil