Soledad Viera

Desmadre medioambiental

Por Soledad Viera

En este segundo periodo de gobierno, climáticamente hablando, Donald Trump ha dejado al mundo helado.

Sin que terminara el primer día de su segundo mandato borró a Estados Unidos del acuerdo de París.  Éste sustituyó en 2015 al pacto de Kioto firmado por todo el mundo en 1977. La función de estos acuerdos era y es disminuir al máximo los gases con efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global y a una desestabilización medioambiental. Principalmente, estos cambios afectan a América Latina y el Caribe.

Con la salida del Acuerdo de París, Estados Unidos no estará obligado a presentar planes climáticos de forma periódica ni a hacer recortes en sus emisiones de gases de efecto invernadero. De hecho ya ha dejado claro que su apuesta por los combustibles fósiles es más fuerte que nunca..

Desde el primer día Trump ha aprovechado para emitir varias órdenes ejecutivas que tienen como propósito desinstalar todo lo que tenga que ver con la transición energética que se está aplicando a nivel mundial, poniendo un impuesto mayor a los automóviles eléctricos.  Sin dejar de lado las pretensiones políticas que tiene sobre Canadá, la frontera sur con México y la apropiación del canal de Panamá.

Ese mismo día Trump anunció que Estados Unidos se retiraba del Acuerdo de París, declaró la emergencia energética en el país y eliminó las restricciones a la perforación de pozos de hidrocarburos, incluso en áreas protegidas de Alaska. “Vamos a perforar, perforar, perforar”, aseguró el mandatario. Además, borró de un plumazo todos los compromisos que EE.UU. había firmado en el gobierno anterior en materia ambiental y climática.

Desde América Latina surge entonces la pregunta sobre cuál será la relación entre Estados Unidos y los países de América Latina bajo las nuevas políticas de la administración Trump.

El economista ecuatoriano Alberto Acosta se refiere a otra de las decisiones adoptadas por Trump, relacionada directamente con el elevado nivel de carbonización de la atmósfera. La propuesta de retomar la explotación de los recursos hidrocarburíferos en lugares donde el presidente Biden lo había prohibido.

Se va a forzar la explotación de petróleo en Alaska y se va a seguir buscando petróleo en el océano Ártico. Son decisiones que van a afectar globalmente en términos ambientales,” dice el economista.

Acosta menciona que eso va a generar problemas porque los países Latinoamericanos que exportan petróleo, como Venezuela y Ecuador, van a apostar por extraer más petróleo para sostener sus ingresos provenientes de esta fuente.

“Esta decisión tiene que ver con la declaración de emergencia energética porque lo que quiere es recuperar la extracción de petróleo. No está apostando por una transición energética, que es lo que se viene discutiendo”, subraya el economista ecuatoriano.

Actualmente, Estados Unidos es uno de los principales compradores de petróleo de Venezuela, e incluso las exportaciones del crudo se incrementaron durante 2024. Sin embargo, tras asumir el mando, Trump dijo que “probablemente vamos a dejar de comprar petróleo a Venezuela. No lo necesitamos”. Esta declaración podría marcar un nuevo rumbo en las relaciones con Venezuela, país que enfrenta una grave crisis económica y política.

Será cuestión de ver cómo reaccionan los organismos multilaterales para no permitir una disminución en las acciones que ya se están llevando a cabo para descarbonizar el planeta.

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